La fuerza política denunció una agresión colonialista, exigió el retiro inmediato de las tropas estadounidenses y reclamó la liberación del presidente Nicolás Maduro.
La central obrera denunció una violación al derecho internacional, reclamó el cese de toda injerencia extranjera y expresó su solidaridad con el pueblo venezolano.
Subordinar el reclamo argentino sobre Malvinas a la voluntad de sus habitantes no es solo un error diplomático: cuestiona décadas de política de Estado, debilita la posición internacional de Argentina y amenaza la defensa de los recursos estratégicos y la dignidad histórica de la Nación.