Durante las últimas veinticuatro horas, hay mucho que decir y celebrar. A pesar de la severa represión, los paquistaníes han estallado en revueltas en todo el país. Desde todos los rincones de la nación, la gente está marchando hacia Islamabad. La capital se ha convertido en una auténtica fortaleza y el régimen ha importado miles y miles de contenedores y autobuses para utilizarlos como barricadas. La valentía de los paquistaníes comunes y corrientes al enfrentarse a un Estado fascista con fuerzas de seguridad militarizadas y de gatillo fácil es simplemente impresionante. Viendo al único enemigo real que nuestro patético establishment militar está dispuesto a enfrentar: su propio pueblo.