Fate, ARSA y Panpack paralizaron plantas en Buenos Aires, Córdoba y Tucumán. La industria opera al 50% de su capacidad y el empleo formal sigue en retroceso.
Multas millonarias, amenazas de intervención y judicialización de la protesta configuran un escenario de hostigamiento contra el movimiento obrero en paralelo a la reforma laboral.
El Presidente utilizó el Congreso como tribuna para celebrar la prisión de Cristina, insultar a la oposición y anunciar un paquete de reformas que consolida un modelo de ajuste, disciplinamiento y subordinación externa.