martes, 11 de agosto de 2026

Ghi llamó al peronismo a construir una alternativa
Ante más de 1.500 militantes en Morón, el intendente pidió comprender las razones de la derrota y reconstruir una propuesta frente al modelo de Milei.
El intendente de Morón, Lucas Ghi, llamó al peronismo a revisar las razones que permitieron la llegada de Javier Milei a la Presidencia y concentrarse en la construcción de una alternativa política frente a un modelo que definió como “de entrega, primarizante y extranjerizante”. Lo hizo durante un multitudinario plenario del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) realizado en Castelar, con la participación del gobernador bonaerense Axel Kicillof y más de 1.500 militantes y dirigentes políticos, sindicales y sociales.
“Nos ganó un experimento dispuesto a las peores crueldades”, sostuvo Ghi al analizar la derrota electoral del peronismo y el escenario abierto a partir de la llegada de La Libertad Avanza al Gobierno nacional. Lejos de limitar el diagnóstico al avance de la derecha, el jefe comunal puso el foco también en las responsabilidades propias y en la necesidad de comprender las transformaciones atravesadas por la sociedad argentina.
El planteo atraviesa una discusión que el intendente viene formulando dentro del peronismo: no alcanza con señalar las consecuencias económicas y sociales del programa libertario si no se construye, al mismo tiempo, una propuesta capaz de recuperar representación política y ofrecer un horizonte diferente.
Para Ghi, el gobierno de Milei expresa un proyecto económico que profundiza el endeudamiento, la desindustrialización y la subordinación de la estructura productiva argentina. Frente a ese rumbo, sostuvo la necesidad de construir una alternativa que vuelva a colocar al trabajo, la producción y al Estado como herramientas centrales para el desarrollo.
El debate no se reduce, sin embargo, a la confrontación con el Gobierno nacional. También involucra una revisión hacia el interior del propio espacio político. En abril, Ghi había advertido que la “cultura política” del peronismo podía volverse “bastante caníbal” y cuestionado las disputas en las que, por obtener ventajas internas, los distintos sectores terminan dañándose entre sí.
En aquella oportunidad reclamó “madurez y estatura” para articular trayectorias diferentes y construir un futuro común. La definición adquiere particular relevancia en un peronismo bonaerense atravesado por tensiones entre el Movimiento Derecho al Futuro, referenciado en Kicillof, y otros sectores de
Fuerza Patria.
Morón conoce de cerca esas disputas. La ruptura política entre Ghi y Martín Sabbatella modificó un esquema de construcción que había ordenado durante años al oficialismo local. En marzo de este año, las diferencias terminaron dirimiéndose en las urnas durante la interna del Partido Justicialista: la lista respaldada por el intendente y el MDF obtuvo 1.446 votos frente a los 672 alcanzados por el espacio vinculado al sabbatellismo.
Ese antecedente le otorga un significado adicional al llamado de Ghi a evitar que la interna se convierta en el centro de la política opositora. El intendente sostiene que las diferencias pueden existir e incluso resolverse electoralmente, pero que el desafío principal pasa por construir una propuesta capaz de disputar nuevamente la conducción nacional.
Kicillof profundizó esa línea durante el encuentro. El gobernador llamó a mantener “la mente fría” frente a las tensiones internas y concentrar los esfuerzos en construir una alternativa al programa libertario. Es una estrategia que el MDF viene desplegando desde su conformación: confrontar políticamente con Milei desde la gestión bonaerense y, al mismo tiempo, avanzar en la construcción de un proyecto con alcance nacional.
La experiencia de gobierno aparece como uno de los argumentos centrales de esa disputa. En julio, durante la inauguración del Centro de Atención Primaria de la Salud Papa Francisco en Castelar, Kicillof y Ghi habían contrapuesto la inversión pública provincial con la paralización de obras y el repliegue del Estado impulsados desde la Casa Rosada.
“Frente a un Gobierno nacional que paraliza todas las obras, el pueblo de Morón valora enormemente el esfuerzo que hace la Provincia”, sostuvo entonces Ghi. Kicillof, por su parte, definió al programa nacional como un modelo que busca “destruir al Estado” y sostuvo que la administración bonaerense pretende demostrar, mediante políticas concretas, que existe otro camino.
El Movimiento Derecho al Futuro busca convertir esa confrontación entre dos concepciones del Estado en una discusión política más amplia. De un lado, un proyecto asentado en el ajuste, la apertura económica y la retracción de las capacidades estatales; del otro, la propuesta de recuperar la inversión pública, la producción, el mercado interno y la intervención estatal como instrumentos de desarrollo y distribución.
Pero el desafío que quedó planteado en Castelar excede la enumeración de diferencias con Milei. La derrota de 2023 obliga al peronismo a preguntarse por qué una parte de los sectores que históricamente había representado decidió acompañar una propuesta que prometía una ruptura drástica con el orden político existente.
Reconocer esa derrota sin renunciar a las propias convicciones aparece como uno de los puntos centrales del planteo de Ghi. Comprender qué cambió en la sociedad, recuperar capacidad de escucha y elaborar una propuesta para los problemas actuales antes que reconstruir simplemente las fórmulas del pasado.
El MDF ya había mostrado capacidad de movilización en Morón en junio de 2025, cuando lanzó su mesa política distrital con participación de organizaciones políticas, sindicales, sociales y culturales. Más de un año después, el nuevo plenario encuentra al espacio en otra etapa: con Kicillof consolidado como su referencia provincial y con la discusión sobre 2027 cada vez más presente en el escenario político.
La incógnita es cómo transformar esa construcción territorial en una alternativa nacional y, sobre todo, cómo hacerlo sin reproducir una interna que termine alejando al peronismo de los problemas cotidianos de quienes pretende representar.
En Castelar, Ghi puso esa contradicción en palabras. Milei no llegó al Gobierno únicamente por la capacidad de la derecha para construir una nueva representación política. También hubo una sociedad que decidió darle la espalda al proyecto que gobernaba.
Para el intendente de Morón, reconocerlo no significa aceptar el rumbo libertario sino comprender la dimensión de la tarea pendiente. Si el modelo de Milei representa endeudamiento, desindustrialización, extranjerización y retroceso del Estado, la respuesta no puede agotarse en denunciar sus consecuencias: necesita convertirse en una alternativa política, económica y social capaz de volver a convocar a las mayorías.







