El Presidente utilizó el Congreso como tribuna para celebrar la prisión de Cristina, insultar a la oposición y anunciar un paquete de reformas que consolida un modelo de ajuste, disciplinamiento y subordinación externa.
Multas millonarias, amenazas de intervención y judicialización de la protesta configuran un escenario de hostigamiento contra el movimiento obrero en paralelo a la reforma laboral.
Salarios deteriorados, presupuesto en caída y universidades asfixiadas configuran un conflicto que excede lo sectorial y expone el rumbo del modelo económico.