“Tenemos miedo hasta de salir de nuestras casas”: la denuncia de AMMAR tras el ataque a mujeres trans en Palermo

Yokari Márquez vinculó las agresiones contra trabajadoras sexuales con las prácticas policiales discriminatorias, cuestionó la respuesta del Gobierno porteño y reclamó protección efectiva para el colectivo.

Yokari Márquez, integrante de la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (AMMAR), denunció en una entrevista con Sesión Especial que las agresiones contra mujeres trans que ejercen el trabajo sexual en los Bosques de Palermo forman parte de un contexto más amplio de discriminación, hostigamiento policial y violencia institucional en la Ciudad de Buenos Aires. La referente advirtió que las trabajadoras viven bajo una amenaza permanente y cuestionó la responsabilidad del Estado en la protección de sus derechos, luego del ataque grupal que provocó una fuerte reacción de organizaciones sociales y de la diversidad.

“Como mujer trans, a mí ahora en estos momentos me da miedo ya hasta salir de mi casa”, expresó Márquez durante la conversación con Gustavo Cano, Adriana Zerdín y Rodrigo Agustín. Su testimonio puso el foco no solamente en la agresión ocurrida en Palermo, sino también en las condiciones cotidianas que enfrentan las trabajadoras sexuales trans en distintos barrios porteños.

Según relató, los procedimientos policiales en Constitución, Flores y Once incluyen detenciones arbitrarias, revisiones humillantes, maltratos y situaciones de exposición pública. Márquez sostuvo que estas prácticas contribuyen a naturalizar la violencia contra las mujeres trans y generan un escenario en el que otros sectores de la sociedad perciben que pueden agredirlas sin consecuencias.

La entrevistada describió particularmente su experiencia en Constitución, barrio donde vive y trabaja. Explicó que el temor a ser interceptada por efectivos policiales condiciona sus desplazamientos y sus relaciones personales. También denunció que determinadas intervenciones se justifican mediante presuntas infracciones contravencionales, incluso cuando las trabajadoras simplemente circulan por el espacio público.

Para la referente de AMMAR, existe una contradicción entre el reconocimiento jurídico de la identidad de género y las prácticas que persisten en la calle. La Ley de Identidad de Género, sancionada en 2012, reconoce derechos fundamentales, pero su aplicación efectiva requiere instituciones que garanticen un trato respetuoso y condiciones de igualdad.

Márquez también cuestionó los discursos públicos que estigmatizan a las personas trans y a quienes ejercen el trabajo sexual. A su entender, la discriminación institucional, su reproducción en los medios de comunicación y la circulación de mensajes hostiles en las redes sociales alimentan un clima que favorece nuevas agresiones. En ese marco, criticó la respuesta del jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, frente a la violencia denunciada.

Sobre la situación de las víctimas del ataque en Palermo, informó que recibieron acompañamiento de organizaciones de la diversidad y asistencia para avanzar con las denuncias correspondientes. Señaló que algunas de las mujeres agredidas presentaban lesiones visibles y que los videos difundidos públicamente permitieron dimensionar la gravedad de los hechos.

Durante el cierre de la entrevista, el programa informó que la investigación se encontraba en trámite ante la Unidad de Flagrancia Norte del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad de Buenos Aires. Según los datos comunicados en la emisión, la causa había sido calificada provisoriamente como lesiones agravadas por odio a la identidad de género y se habían solicitado registros de cámaras de seguridad y testimonios. Al momento de esa información, no se habían comunicado detenciones ni identificaciones formales de los agresores.

La referente sindical planteó, además, que las políticas de seguridad deben contemplar la realidad de las trabajadoras sexuales en lugar de profundizar su vulnerabilidad. En ese sentido, reclamó que se reconozcan sus necesidades laborales y que las políticas de inclusión incorporen medidas específicas para quienes ejercen esa actividad, incluido el acceso a condiciones de protección y alternativas de empleo.

De cara a la Marcha del Orgullo, Márquez pidió que la solidaridad con las víctimas no quede limitada a una movilización o a las expresiones de repudio posteriores a una agresión. “No naturalicemos la violencia”, sostuvo, y destacó la importancia de combatir los prejuicios desde la educación y los vínculos familiares.

Su intervención en Sesión Especial dejó planteada una demanda concreta: que el reconocimiento legal de los derechos de las personas trans se traduzca en garantías efectivas de seguridad, libertad de circulación y protección frente a la violencia, tanto de particulares como de agentes estatales.

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Redacción general del portal.

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