Jubilados porteños: la canasta subió hasta 43% y el haber mínimo sólo 27,1%

Una mujer mayor de 75 años con vivienda propia necesita $929.890 mensuales, casi el doble de la jubilación mínima con bono; si alquila, requiere más de $1,5 millones.

El costo de vida de las personas adultas mayores en la Ciudad de Buenos Aires aumentó entre 37% y 43% entre julio de 2025 y julio de 2026, mientras la jubilación mínima con bono subió apenas 27,1%. El informe de la Defensoría del Pueblo porteña revela una pérdida de poder adquisitivo de entre 9,9 y 15,9 puntos porcentuales, según la composición del hogar, el acceso a una vivienda propia y la contratación de medicina prepaga.

La medición más baja corresponde a una mujer mayor de 75 años con vivienda propia y sin cobertura privada de salud. En julio necesitó $929.890 para cubrir sus gastos mensuales, frente a un ingreso mínimo de $481.989, integrado por un haber de $411.989 y un bono de $70.000. Aun sin pagar alquiler, requiere casi dos jubilaciones mínimas para alcanzar las condiciones de bienestar establecidas por la Defensoría.

La situación es todavía más grave entre quienes alquilan. La canasta de una mujer mayor de 75 años inquilina alcanzó los $1.520.239, más de tres jubilaciones mínimas. Para una pareja jubilada que alquila un departamento, el costo mensual ascendió a $2.471.203.

El informe analizó seis tipos de hogares y calculó los gastos necesarios para una alimentación adecuada, vivienda, servicios, salud, medicamentos, indumentaria, cuidados y esparcimiento. Las canastas más elevadas correspondieron a una pareja con vivienda propia y medicina prepaga, con $2.953.995 mensuales, y a una pareja inquilina, con más de $2,4 millones.

El transporte y las tarifas encabezaron los aumentos. Los viajes en colectivo, Subte y taxi subieron 96,8%, mientras los servicios de agua, gas y electricidad se encarecieron entre 92,3% y 95,7%. Las telecomunicaciones y la televisión por cable aumentaron alrededor del 47%, los alimentos un 37%, los alquileres cerca del 32% y las prepagas un 31,1%.

Esa disparidad modificó por completo la distribución de los gastos. Para una mujer mayor de 75 años que vive sola en una vivienda propia, los servicios básicos del hogar —incluidas las expensas, las comunicaciones y el transporte— representan el 40,2% de su presupuesto. La alimentación quedó relegada al segundo lugar, con el 28,2%.

En los hogares inquilinos, el componente integrado por alquiler y servicios básicos absorbe el 55,1% del presupuesto de una pareja y el 63,4% del correspondiente a una mujer mayor de 75 años. Entre quienes cuentan con medicina prepaga, la salud se convierte en el principal gasto: alcanza el 49,5% para las parejas y el 46,9% para las mujeres que viven solas.

El deterioro afecta a un sector central de la población porteña. El 17% de los habitantes de la Ciudad tiene más de 65 años y casi un tercio de ese grupo supera los 80. Se trata, además, de una población fuertemente feminizada: existen 160 mujeres mayores por cada 100 varones de la misma franja etaria.

Cerca del 40% de las personas jubiladas accedió al sistema previsional mediante una moratoria y percibe el haber mínimo. La desigualdad vuelve a castigar especialmente a las mujeres: ocho de cada diez ingresaron a la jubilación a través de ese mecanismo, como consecuencia de trayectorias laborales atravesadas por la informalidad y las tareas de cuidado no remuneradas.

El estudio demuestra que los ajustes mensuales de los haberes no alcanzaron para compensar el aumento real de los gastos. En la ciudad más rica del país, una jubilación mínima ya no garantiza alimentación, vivienda, servicios y salud: incluso la canasta menos costosa prácticamente duplica los ingresos de quienes deberían ser protegidos por el sistema previsional.

ADN Populares
ADN Populares

Redacción general del portal.

Artículos: 273

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *