lunes, 14 de septiembre de 2026

Del plebiscito al sindicato propio: Metrodelegados cumplió 18 años
Virginia Bouvet repasó en Sesión Especial una historia marcada por la organización desde las bases, la resistencia a las patotas y el legado de Beto Pianelli.
La Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro (AGTSyP) cumplió 18 años de una construcción sindical nacida frente a la falta de representación, las presiones empresariales y la violencia de la conducción de la Unión Tranviarios Automotor. En una entrevista con Sesión Especial, realizada en los estudios de Radio Germán Abdala, su secretaria de Organización, Virginia Bouvet, reconstruyó los momentos decisivos de una experiencia que transformó la vida laboral en el Subte.
Bouvet sostuvo que la creación de un sindicato propio no surgió de una vocación divisionista. Por el contrario, afirmó que la unidad de los trabajadores continúa siendo el mejor camino, pero explicó que la situación dentro de la UTA se había vuelto insostenible: el gremio representaba simultáneamente a colectiveros y trabajadores del Subte, mientras su conducción desconocía las particularidades de la actividad subterránea y se mantenía alejada de las bases.
El conflicto alcanzó su punto más grave en 2008, cuando la conducción de la UTA convocó a un congreso extraordinario para expulsar al cuerpo de delegados del Subte. La amenaza se produjo después de años de enfrentamientos, intentos de desarticular medidas de fuerza y agresiones físicas contra quienes organizaban las asambleas.
Frente a esa embestida, los trabajadores inscribieron una nueva organización gremial. En febrero de 2009 realizaron un plebiscito con urnas en todas las líneas para que el personal decidiera si quería permanecer en la UTA o construir un sindicato propio. La mayoría respaldó la nueva herramienta y otorgó una legitimidad que durante más de dos años reemplazó el reconocimiento formal que demoraba el Estado.
“No teníamos fuero, no teníamos reconocimiento y ni siquiera teníamos delegados. La legitimidad te la daban tus compañeros cuando te pedían que fueras a reclamar por ellos”, recordó Bouvet. La organización comenzó a funcionar sostenida por las asambleas, la participación directa y las medidas de autodefensa destinadas a conquistar mejores salarios y condiciones laborales.
El aniversario tuvo una carga especial: fue el primero sin Roberto “Beto” Pianelli, fundador, dirigente y principal referencia de Metrodelegados. Bouvet destacó su capacidad para imaginar una organización diferente y colocar su creatividad al servicio del colectivo. Esa identidad se expresó en formas de protesta como la apertura de molinetes, que permitió visibilizar los conflictos sin impedir que los usuarios llegaran a sus trabajos.
La construcción del sindicato también estuvo atravesada por la persecución. Más de 180 trabajadores fueron acusados judicialmente por participar de acciones gremiales. Bouvet señaló que ella misma está imputada como organizadora de una supuesta asociación ilícita, una acusación que calificó de absurda porque intenta convertir la actividad sindical en un delito.
La dirigente remarcó que Metrodelegados nunca limitó su intervención a las reivindicaciones salariales. La organización vinculó las condiciones de trabajo con la calidad del servicio, impulsó la extensión del Subte y presentó un proyecto para modernizar el Premetro y llevarlo hasta la avenida General Paz, con una segunda etapa proyectada hacia Puente La Noria.
Esa concepción también explica la lucha contra el asbesto. El sindicato descubrió la contaminación en 2018 y consiguió instalarla en la agenda pública. Actualmente denuncia seis trabajadores muertos, más de 150 afectados y la permanencia del material cancerígeno en sectores de la red.
Bouvet también se refirió al reciente conflicto por descuentos salariales que llegaron hasta los 26 días de sueldo, pese a que los trabajadores habían cumplido sus tareas. La empresa comenzó a devolver la plata luego de que el sindicato anunciara posibles medidas de fuerza.
A 18 años de aquel plebiscito, Metrodelegados sostiene la misma definición que marcó su nacimiento: la legalidad puede demorarse, pero la representación se construye en cada lugar de trabajo y la legitimidad la otorgan los trabajadores.






