El peronismo necesita internas, unidad y un programa para volver a gobernar

El secretario general de ATE Legislatura y dirigente de la CTA-T porteña, Ezequiel Gennaro, analizó junto al secretario intergremial Gustavo Romero los desafíos políticos de la Argentina y la Ciudad.

El secretario general de ATE Legislatura y dirigente de la CTA de los Trabajadores de la Ciudad de Buenos Aires, Ezequiel Gennaro, advirtió que el peronismo debe superar sus disputas internas, democratizar la elección de sus candidaturas y construir un programa capaz de enfrentar al gobierno de Javier Milei. Junto al secretario intergremial de ATE Legislatura, Gustavo Romero, participó de una mesa política de Sesión Especial, en los estudios de Radio Germán Abdala, que recorrió el escenario internacional, nacional y porteño de cara a 2027.

El análisis comenzó por las elecciones de Brasil, los comicios de medio término en Estados Unidos y la próxima visita del papa León XIV a la Argentina. Ambos dirigentes señalaron que esos acontecimientos pueden modificar la relación de fuerzas global y condicionar el futuro de un gobierno nacional fuertemente subordinado al liderazgo de Donald Trump.

Gennaro puso el foco en las consecuencias sociales del modelo económico. Advirtió que “hay muchísima gente en la calle” y cuestionó que el Estado, en lugar de brindar respuestas, persiga las acciones solidarias y reprima la protesta. “No podés hacer una olla para darle de comer a la gente porque lo criminalizan”, sostuvo.

La llegada del Papa fue presentada como un acontecimiento religioso, pero también político y social. Gennaro destacó que millones de personas podrían movilizarse atravesadas por la fe y por el deterioro de sus condiciones de vida. La eventual visita al Pequeño Cottolengo Don Orione, afectado por el ajuste en discapacidad, expresaría una posición opuesta a la crueldad promovida por el Gobierno nacional.

La mesa también analizó el repentino intento de Milei por apropiarse de la causa Malvinas. Después de haber defendido la autodeterminación de los isleños y reivindicado a Margaret Thatcher, su cambio discursivo fue interpretado como una reacción a las declaraciones de Trump y no como una revisión real de su política exterior.

Frente a ese bloque internacional de poder, Gennaro planteó la necesidad de recuperar una perspectiva latinoamericana. La integración con Brasil y el acercamiento a los BRICS fueron señalados como alternativas para ampliar los márgenes de soberanía frente a la dependencia del Fondo Monetario Internacional y la hegemonía estadounidense.

La reconstrucción del peronismo ocupó el centro del debate. Los dirigentes coincidieron en que la discusión no puede reducirse a los nombres de quienes encabezarán las boletas. Antes de resolver las candidaturas, el movimiento debe explicar cómo piensa recuperar el trabajo, los salarios, la producción, la justicia social y la soberanía nacional.

En ese camino, el mecanismo de las designaciones cerradas fue cuestionado de manera directa. “El método del dedo está agotado”, se afirmó durante la conversación. Las elecciones internas fueron defendidas como una herramienta para escuchar a las bases, ordenar las diferencias y construir una conducción con legitimidad popular.

La condición para que ese proceso fortalezca al peronismo es que todos sus sectores respeten el resultado. “El que gana conduce y el que pierde acompaña”, se planteó durante la mesa. La unidad, sin embargo, no puede consistir en una fotografía circunstancial: debe estar acompañada por un programa común y una representación proporcional de las distintas expresiones del movimiento.

Al trasladar el análisis a la Ciudad de Buenos Aires, Romero señaló que la discusión porteña continúa condicionada por el reordenamiento nacional. “Todo se ordena de arriba para abajo”, afirmó. Para el secretario intergremial, quien aspire a encabezar el peronismo porteño deberá ser la figura capaz de reunir el mayor consenso, mientras el resto tendrá que acompañar.

El escenario presenta una oportunidad inédita. El PRO perdió la hegemonía que mantuvo durante más de una década, mientras el peronismo se convirtió en la primera minoría de la Legislatura, con 20 bancas, y logró imponerse en barrios que históricamente le habían resultado adversos.

Para Gennaro y Romero, aprovechar esa oportunidad exige terminar con una interna permanente que debilita al movimiento frente a sus adversarios. El desafío no consiste únicamente en acordar quién encabezará una lista, sino en volver a escuchar al pueblo y construir una alternativa que pueda gobernar la Ciudad y reconstruir la Argentina.

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Redacción general del portal.

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