Hay mitos que mueren con un estruendo. Otros, como el del F-35, agonizan lentamente entre informes de la GAO, pilotos que sufren hipoxia en pleno vuelo y apodos tan crueles como el que los alemanes supieron dar a su propio caza: Witwenmacher, "el hacedor de viudas". Pero lo que está ocurriendo estos días en el cielo de Irán (abril de 2026) no es una agonía. Es el tiro de gracia a la mayor operación de marketing militar de la historia.