Un análisis del desempeño del balance cambiario del BCRA- Mes de junio 2025 y Período Enero-junio 2025
En los primeros seis meses del 2025, el aumento contable de las reservas internacionales brutas se originó en un creciente endeudamiento público externo, así como también en un sólido ingreso de divisas del agro. En el período de referencia, la cuenta corriente arrojó un resultado deficitario, el cual presentó dos rasgos relevantes: por un lado, revirtió drásticamente el notable resultado positivo obtenido por esta cuenta en el mismo período del 2024, y por otro lado, la magnitud del déficit verificado de cuenta corriente no fue mayor debido al fenómeno excepcional del cobro adelantado de exportaciones del sector agroindustrial en el mes de junio (producto del fin de la rebaja transitoria de retenciones de la cosecha gruesa). El déficit de cuenta corriente en ese período se explica fundamentalmente por tres factores: la compresión del balance comercial de bienes, como consecuencia de una más que duplicación de los pagos de importaciones, y ello a pesar de los mayores cobros de liquidación de exportaciones, que se vieron incluso estimulados en el caso del Complejo Cereales y Oleaginosas por la vigencia de un régimen de reducción transitoria de derechos de exportación para este sector; la aceleración de la pérdida de divisas por la cuenta Servicios, como resultado del significativo salto del déficit en concepto de Viajes, pasajes, y otros pagos con tarjeta; y la persistencia del déficit en la cuenta Ingreso primario por los elevados pagos netos de intereses.
En tanto, la cuenta financiera arrojó un potente resultado superavitario en el primer semestre, cuya magnitud estuvo estrechamente ligada con sendas operaciones de endeudamiento público externo y emisiones de títulos de deuda, entre los cuales cabe resaltar, tanto el sustancial desembolso realizado por el FMI al país en abril por el nuevo acuerdo EFF (U$S 12.396 millones), como las divisas derivadas de la línea REPO con bancos internacionales en junio (U$S 2.000 millones). Sin embargo, se verificó al mismo tiempo una notable salida de divisas por la cuenta financiera por diversas razones: la Formación de activos externos (FAE) del sector privado no financiero (i.e. “fuga de capitales”), los pagos de deuda pública del gobierno nacional, la intervención en la bolsa y en mercado paralelo para contener la brecha cambiaria, y la merma de la inversión directa de no residentes. En particular, se verificó que las salidas netas en concepto de “fuga de capitales” anotaron la friolera de U$S 8.767 millones en el período enero-junio 2025, esto es, un 70% de los U$S 12.396 millones ingresados por el primer desembolso del acuerdo con el FMI. Por otro lado, en el caso de Personas Humanas, se concretaron compras brutas de dólares billetes por U$S 6.746 millones en el período, estando concentradas el 99,7% de las mismas entre mediados de abril y junio 2025. Por último, se tiene que en junio, se registró un “desarme” de portafolios o carteras por parte de no residentes por U$S 205 millones, un saldo negativo similar al de abril 2018 y marzo 2019, un indicador claro de la percepción de mayores riesgos por parte de no residentes ante un contexto de inestabilidad cambiaria y financiera, y algunos sobresaltos con los rendimientos del carry trade.
La decisión libertaria de acumular reservas brutas a partir del fortalecimiento de la cuenta financiera en detrimento de la cuenta corriente, plantea interrogantes sobre su sostenibilidad, donde el acceso a fuentes de financiamiento externo se vuelve crucial. Se asiste a un escenario donde se encuentra aún vedado para el país el acceso a mercados voluntarios internacionales de deuda privados, más allá de alguna colocación puntual de bonos y la línea de crédito Repo suscripta con bancos internacionales, razón por la cual, en estas circunstancias, sin los eventuales recursos facilitados por los diferentes organismos internacionales de crédito, el retroceso de la inversión directa de no residentes, y el incipiente “desarme” de carteras y portafolios de activos por parte de no residentes, las diferentes medidas diseñadas por la gestión económica para hacer atractivos los instrumentos de deuda local para estimular el ingreso de capitales financieros conllevan notables riesgos ante la inconsistencia intertemporal manifestada por el programa financiero-cambiario libertario, un panorama que genera creciente inestabilidad e incertidumbre.