El gobierno avanza con un nuevo decreto para eliminar, fusionar o privatizar dependencias estatales. La medida, diseñada por Federico Sturzenegger, profundiza el desguace del sector público, pone en riesgo miles de puestos de trabajo y amenaza el acceso a derechos esenciales.
Javier Milei prepara una nueva embestida contra el Estado con un decreto similar al 70/2023, con el que inauguró su gestión. La medida, redactada por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, busca cerrar, fusionar o transformar más de 50 organismos estatales, eliminando áreas estratégicas para la ciudadanía. Aunque en la Casa Rosada mantiene hermetismo sobre los detalles, se espera su publicación en los próximos días.
El presidente aún no detalló cuáles serán los organismos alcanzados, pero actualmente existen 40 organismos desconcentrados, 71 descentralizados y 63 entes del sector público nacional, entre los que figuran Aerolíneas Argentinas, Aysa, el Correo Argentino y el Banco Nación. Muchas de estas empresas fueron protegidas por el Congreso durante la negociación de la Ley Bases, pero el gobierno busca avanzar en su privatización por otros medios.
“Vamos a aplicar el método Elon Musk”, aseguró Milei, en referencia a los despidos masivos en Twitter. Con este criterio, el gobierno obliga a cada dependencia a justificar su existencia y eliminar todo lo que considere innecesario. Sin embargo, detrás del discurso de “eficiencia” se esconde una lógica de vaciamiento que deja a la población sin acceso a servicios esenciales como salud, educación, transporte y agua potable, mientras se abren oportunidades de negocio para los grandes grupos privados.
Desde su llegada al poder, Milei ya cerró el INADI, desfinanció organismos clave y despidió a miles de empleados públicos. Ahora, con el nuevo decreto, busca acelerar el desguace del Estado y entregar al mercado sectores estratégicos. Esta avanzada no solo destruye fuentes de trabajo, sino que compromete el desarrollo del país: sin un Estado fuerte, no hay planificación a largo plazo, se pierden capacidades productivas y la economía queda completamente sometida a los vaivenes del mercado.
Sturzenegger, ideólogo del plan, dejó en claro la intención del gobierno: “La mejor pieza es que no haya ninguna pieza”. Con este razonamiento, el Ejecutivo desmonta el Estado bajo la excusa de reducir el gasto, pero el resultado es una Argentina más desigual, sin herramientas para garantizar derechos básicos y con un futuro cada vez más incierto para las mayorías populares.