La posibilidad de desdoblar las elecciones bonaerenses es una jugada que podría consolidar el poder de Axel Kicillof, pero también arrastra consigo tensiones internas que amenazan la cohesión del Frente de Todos. La política provincial se juega entre la necesidad de ganar en Buenos Aires y las ambiciones nacionales del peronismo, en un contexto de creciente polarización y amenaza de las políticas neoliberales.
El futuro electoral de la provincia de Buenos Aires se encuentra en una encrucijada estratégica que podría definir no solo la gobernabilidad provincial, sino también el rumbo del Frente de Todos a nivel nacional. Axel Kicillof, gobernador bonaerense, está evaluando la posibilidad de desdoblar las elecciones provinciales de las nacionales, una propuesta que surgió tras un encuentro con 35 intendentes peronistas en Villa Gesell. Estos jefes comunales, temerosos del avance de La Libertad Avanza (LLA) y con la intención de preservar sus bastiones locales, consideran que adelantar las elecciones provinciales podría garantizarles mayores posibilidades de triunfo en un escenario electoral complejo y polarizado.
El marco legal actual establece que, si las PASO nacionales se celebran el 3 de agosto, las provinciales deben coincidir con esa fecha. Sin embargo, no existe tal restricción para las elecciones generales, lo que abre un margen para que Kicillof considere el desdoblamiento, con el respaldo de una mayoría especial en la Legislatura bonaerense. Este respaldo debe ser negociado con sectores internos del Frente de Todos, además de contar con apoyo de sectores de la oposición.
Desligar las elecciones bonaerenses de las nacionales podría representar una jugada maestra para Kicillof en términos de consolidar su liderazgo provincial y reforzar la gobernabilidad en la segunda mitad de su mandato. La provincia de Buenos Aires, el principal distrito electoral del país, renueva cada dos años la mitad de ambas Cámaras provinciales. En 2023, se eligen 46 diputados y 23 senadores, lo que determinará la composición de la Legislatura. La distribución de los escaños es crucial para cualquier gobernador, y en este caso, Kicillof necesita asegurarse de contar con una mayoría legislativa que le permita avanzar con su agenda hacia 2027.
Unión por la Patria (UxP) pone en juego 29 bancas, mientras que el PRO, como segunda fuerza en el distrito, arriesga 12 de sus 22 escaños. La UCR y Cambio Federal renuevan 11 de sus 16 lugares, mientras que La Libertad Avanza, que debutó en 2023, enfrenta su primera elección en la provincia con 7 bancas en disputa. La posibilidad de desdoblar las elecciones podría permitir a Kicillof evitar la marea de la polarización nacional y concentrarse en una campaña puramente provincial, lo que podría asegurarle una victoria sin las presiones externas que caracterizan la contienda por la presidencia.
No obstante, esta decisión también conlleva riesgos significativos en términos de cohesión interna. La jugada de desdoblar las elecciones podría generar una fuerte confrontación con la figura de Cristina Kirchner, quien ha abogada por mantener la simultaneidad de las elecciones nacionales y provinciales. Desde su perspectiva, esta simultaneidad refuerza el peso político del peronismo a nivel nacional y ayuda a unificar la estrategia del Frente de Todos. Además, el control de las candidaturas provinciales, históricamente manejado por La Cámpora y, en particular, por Máximo Kirchner, podría verse amenazado por una maniobra que dé protagonismo al gobernador en el armado de las listas.
En este contexto, Kicillof deberá medir cuidadosamente los costos y beneficios de desdoblar las elecciones. La tensión con Cristina Kirchner podría escalar, debilitando aún más la unidad del peronismo bonaerense, lo que a su vez podría afectar la capacidad de la fuerza para enfrentar los desafíos políticos del futuro. La necesidad de mantener la unidad dentro del Frente de Todos se presenta como una preocupación central para el gobernador, que sabe que cualquier fractura interna podría derivar en un retroceso electoral.
A esta complejidad política se suma el estreno de la Boleta Única de Papel, que se aplicará en las elecciones legislativas nacionales de 2023. Los intendentes han expresado su preocupación por los efectos que esta nueva metodología podría generar en el electorado. La incertidumbre sobre cómo los votantes se adaptarán a este sistema, sumada a la posibilidad de elecciones simultáneas, podría generar confusión y desencanto en el electorado. La preocupación radica en que, al haber múltiples elecciones en un mismo día, algunos decidieron no sufragar en determinadas categorías, lo que podría alterar los resultados y la representatividad de los comicios.
En definitiva, la decisión que Kicillof tome respecto al desdoblamiento electoral será crucial no solo para su futuro político, sino también para el destino del peronismo en la provincia de Buenos Aires. Con un escenario político nacional incierto, donde las tensiones internas en el Frente de Todos no cesan, el gobernador deberá decidir si apuesta a mantener la unidad con el calendario electoral nacional o si opta por la independencia provincial, buscando fortalecer su propio liderazgo de cara a los próximos desafíos electorales. La jugada podría significar un punto de inflexión para el peronismo bonaerense, con repercusiones que se extenderán mucho más allá de las urnas provinciales.