La marcha reunió a sectores políticos, sindicales y sociales de todo el espectro opositor, quienes se unieron en rechazo a las políticas del gobierno de Javier Milei, destacando la lucha por los derechos LGBTIQ+ y la defensa de una Argentina libre de discursos de odio.
La Marcha Federal del Orgullo Antifascista y Antirracista convocó a miles de personas en Buenos Aires, donde se manifestaron contra los discursos de odio del gobierno y en defensa de los derechos de la comunidad LGBTIQNB+. La movilización contó con la participación de sectores del peronismo, la UCR, la izquierda, la Coalición Cívica, gremios de la CGT y las dos CTA, además de agrupaciones sociales y territoriales, uniendo a una pluralidad de actores contra el avance del fascismo en Argentina.
Este evento fue la respuesta al clima de violencia política que se desencadenó a raíz de las declaraciones del gobierno en el Foro de Davos. La protesta recorrió desde el Congreso hasta la Plaza de Mayo, en un escenario donde se mezclaron banderas de arco iris, pancartas y consignas antifascistas. La presencia de dirigentes de diversos sectores políticos dejó en claro el repudio transversal a las políticas del actual gobierno y la determinación de la sociedad civil de resistir ante lo que perciben como un peligroso retroceso en materia de derechos humanos.
La marcha, además de ser un grito de rechazo a los ataques a la diversidad sexual, amplió su horizonte hacia la defensa de la democracia, la libertad de expresión y los derechos de las personas más vulnerables. Desde el kirchnerismo hasta la UCR, pasando por la izquierda y la Coalición Cívica, todos coincidieron en un mensaje claro: no tolerarán la violencia institucional ni los discursos de odio. "El pueblo colmó las calles de todo el país por una Argentina libre y sin discriminaciones", destacó Wado de Pedro, mientras que figuras como Máximo Kirchner y Axel Kicillof expresaron su solidaridad con la movilización.
Entre los mensajes más emotivos de la jornada, se destacaron carteles como "El silencio no es mi idioma" y "Que los fachos vuelvan al closet", que reflejaron la indignación popular ante los discursos homofóbicos del gobierno. También se resaltó la participación activa de los gremios, como ATE, UTE y sindicatos universitarios, quienes se unieron a la causa con sus propios reclamos, que abarcaban desde la defensa de los derechos laborales hasta la protección de la salud pública.
La marcha, que reunió a una diversidad de voces y reclamos, fue más que una protesta contra la discriminación. Fue un acto de unidad popular contra el fascismo, un movimiento transversal que demostró la fuerza de la democracia argentina frente al avance de las políticas reaccionarias.