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Nota Completa

MULTITUDINARIA MARCHA FEDERAL CONTRA EL FASCISMO Y EL RACISMO

Publicado : 02/02/2025
(Review)

La Marcha del Orgullo recorrió el país con un fuerte mensaje de resistencia ante el avance de discursos de odio. Miles de personas se movilizaron en defensa de los derechos conquistados y contra las políticas de exclusión.

Una ola multicolor inundó las calles de Buenos Aires en repudio al discurso de odio del oficialismo. Más de un millón de personas marcharon en defensa de los derechos de la comunidad LGBT+, las mujeres y la democracia.

La Plaza del Congreso comenzó a colmarse desde temprano con una consigna clara: no permitir que el fascismo avance sobre derechos conquistados con años de lucha. Lo que empezó como una iniciativa de la comunidad LGBT+ se convirtió en un fenómeno multitudinario y transversal. Organizaciones feministas, sindicales, de derechos humanos, el movimiento estudiantil y el arco político opositor coincidieron en una convocatoria que desbordó todas las expectativas.

El recorrido, encabezado por travestis, trans, gays, lesbianas y no binaries, partió desde Avenida de Mayo y San José con una bandera de 14 metros de ancho que resumía el espíritu de la movilización: "Orgullo antifascista y antirracista". A lo largo del trayecto, la marea de colores, tambores y música popular se convirtió en una respuesta contundente al intento del gobierno de Javier Milei de criminalizar la diversidad y desmontar las políticas de igualdad.

"Yo nunca había ido a una marcha, pero después del discurso del presidente dije ¡Basta!", expresó Flor, una joven de 14 años que participó por primera vez en una movilización. Como ella, miles se sumaron espontáneamente a una manifestación que se sintió como un punto de inflexión.

La columna integrada por artistas y activistas queer, le imprimió un tono festivo a la protesta, con bailarinas vogueras y DJ sets que mezclaban consignas políticas con ritmos electrónicos. "Unidad de todas las maricas, y al que no le gusta, fascista, fascista", cantaban a viva voz, en un grito de rebeldía contra el odio.

A diferencia de otras movilizaciones, la jornada transcurrió sin la presencia de fuerzas de seguridad, lo que permitió que la protesta se desarrollara como una verdadera fiesta popular. El arzobispado porteño pidió que no se vallara la Catedral, y el juez Ramos Padilla dictó un habeas corpus preventivo para evitar detenciones arbitrarias. En las calles, el clima era de celebración y resistencia.

Desde los balcones, figuras de la música y la cultura como Lali Espósito y María Becerra saludaban a la multitud. Al llegar a Plaza de Mayo, las Madres fueron recibidas con una ovación ensordecedora: "Madres de la Plaza, las travas las abrazan".

"Es vital instalar el antifascismo como una lucha cotidiana", sostuvo la activista trans Violeta Alegre. "El fascismo de hoy no es el de Mussolini, pero tiene nuevas herramientas para instalar el odio, especialmente a través de las redes sociales".

Lucía Portos, funcionaria del Ministerio de Géneros de la provincia de Buenos Aires, destacó la potencia política del evento: "Es una apuesta a la solidaridad, a la construcción de comunidad frente a un gobierno que usa la crueldad como herramienta".

El gobernador Axel Kicillof se sumó a la marcha con la columna bonaerense, reforzando el respaldo institucional a la movilización.

"Hoy este pueblo le dijo NO a Milei. No vamos a tolerar su política de exterminio", afirmó Marta Dillon, referente del feminismo y el activismo lésbico.

El impacto de la Marcha Federal del Orgullo se sintió en todo el país y trascendió las fronteras, con adhesiones en distintas ciudades del mundo. No fue una marcha más: fue la expresión de un hartazgo social que empieza a traducirse en acción colectiva. El mensaje fue claro: el fascismo no pasará.