En una fecha de homenaje y memoria, el presidente elige la claudicación. Con un discurso ambiguo y servil, Milei deja en ridículo el reclamo histórico por las Malvinas y prioriza la sumisión a las potencias extranjeras.
Mientras el pueblo argentino honra a los héroes de Malvinas, el presidente Javier Milei decide despreciar nuestra historia y la soberanía nacional. Con un discurso plagado de ambigüedades, errores de lectura y una preocupante sumisión a los intereses extranjeros, el mandatario dejó en claro que la defensa de nuestras islas no es su prioridad.
Este miércoles, el presidente Javier Milei encabezó el acto por el Día del Veterano y los Caídos en la Guerra de Malvinas, a 43 años del conflicto bélico. Al acto asistieron buena parte del Gabinete presidencial y excombatientes. Sin embargo, uno de ellos denunció que le impidieron el acceso al cenotafio de la Plaza San Martín, donde se llevó a cabo el acto. "Había una lista, la acortaron y los que no están en la lista no pueden entrar. Es un acto no se sabe para quién", denunció el veterano.
El 2 de abril es una jornada de memoria y respeto. Sin embargo, Milei utilizó la ocasión para volver a atacar al Estado, deslizando que la soberanía no se mide en la defensa territorial sino en la reducción de la presencia estatal en la economía y la cultura. Como si la Argentina debiera pedir permiso o esperar la aceptación de los ocupantes ilegítimos para ejercer su derecho soberano sobre las Malvinas.
“Anhelamos que los malvinenses decidan algún día votarnos con los pies”, dijo el presidente, en una frase que no solo desconoce la lucha histórica del pueblo argentino, sino que también sugiere una resignación vergonzosa ante la ocupación británica. En lugar de reafirmar la posición argentina respaldada por la ONU y el derecho internacional, Milei elige el camino de la claudicación.
No es un error, es una entrega. Mientras sus antecesores de distintos signos políticos sostuvieron el reclamo soberano con dignidad, Milei se inclina ante las potencias extranjeras y busca la aprobación de Donald Trump y sus aliados. No es casualidad que sus declaraciones coincidan con su próximo viaje a Estados Unidos, donde seguirá buscando la bendición de quienes nunca defendieron los intereses argentinos.
Este discurso no solo atenta contra la memoria de nuestros caídos, sino que también deslegitima la lucha de los excombatientes y sus familias. Argentina no necesita ser una "potencia" para reclamar lo que le pertenece por derecho. Las Malvinas son argentinas, con o sin la aprobación de Milei y su discurso de servidumbre.
El pueblo argentino no olvida ni perdona. La soberanía no se negocia ni se mendiga. Y Milei será recordado como el presidente que, en el día de homenaje a nuestros héroes, decidió rendirse con sus palabras.
LAS MALVINAS SON Y SERÁN ARGENTINAS.