A 61 años del golpe de Estado que instauró una dictadura de 21 años en Brasil, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva advirtió sobre las persistentes amenazas autoritarias en el país y reivindicó la democracia como un valor innegociable.
En un mensaje difundido en su cuenta de X, el mandatario subrayó que el pueblo brasileño ha superado los periodos oscuros de su historia, pero alertó que "las amenazas autoritarias insisten en sobrevivir".
El 31 de marzo de 1964, las Fuerzas Armadas derrocaron al presidente João Goulart, dando inicio a una dictadura militar que se extendió hasta 1985 y estuvo marcada por la censura, la persecución política y la violación sistemática de los derechos humanos. Lula destacó que Brasil lleva 40 años de democracia ininterrumpida, fortaleciéndose con la Constitución de 1988, y aseguró que esa trayectoria continuará sin retrocesos.
"Hoy es el día para recordar la importancia de la democracia, los derechos humanos y la soberanía de los pueblos para elegir a sus líderes en las urnas y forjar su futuro", expresó Lula en su mensaje, llamando a la unidad para defender las instituciones democráticas frente a cualquier intento de quebrantarlas.
El aniversario del golpe coincide con la reciente imputación judicial del expresidente Jair Bolsonaro y de altos mandos militares acusados de conspirar para un golpe de Estado tras su derrota en las elecciones de 2022. La justicia brasileña investiga el intento de Bolsonaro y su entorno de desconocer la voluntad popular para impedir la asunción de Lula.
Desde su regreso al poder, el mandatario del Partido de los Trabajadores ha insistido en la necesidad de fortalecer la memoria histórica y la defensa del orden democrático frente a sectores que buscan reinstalar lógicas autoritarias.
"Esta es una trayectoria que, estoy seguro, continuaremos, sin retroceder jamás", afirmó Lula, dejando en claro que Brasil no está dispuesto a repetir los errores del pasado.