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EL DESPLOME INDUSTRIAL BAJO LA LUPA: ¿HACIA DÓNDE VA LA INDUSTRIA ARGENTINA CON EL AJUSTE?

Publicado : 25/03/2025
(Review)

Con una caída histórica del 9,4% en 2024, la industria argentina se encuentra en un momento crítico. Mientras el Gobierno Nacional celebra la "estabilización", los datos y las voces del sector productivo alertan sobre un futuro incierto y el impacto directo en miles de trabajadores y familias de todo el país.

Las cifras son contundentes y reflejan una realidad preocupante para el corazón productivo de nuestro país. Según el reciente informe de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI), Argentina lideró la caída industrial a nivel mundial en 2024, con un descenso del 9,4%. Este desplome, lejos de ser un mero dato estadístico, es un reflejo de las políticas económicas implementadas y de sus consecuencias directas en la economía nacional y, fundamentalmente, en el bienestar de los sectores populares de todo el territorio.

El análisis detallado de la producción industrial revela un panorama desolador. Sectores fundamentales para la economía, como los minerales no metálicos y la producción de maquinaria y equipo, sufrieron caídas alarmantes del 24,3% y 18,6% respectivamente. Estos datos no son abstractos; representan fábricas que reducen su producción en distintos puntos del país, trabajadores que temen por sus empleos y una cadena de valor que se ve severamente afectada, desde las pequeñas empresas proveedoras hasta los comercios locales. La leve excepción de la refinación de petróleo, con un crecimiento marginal, no logra compensar la magnitud del retroceso general que se siente en cada rincón de la Argentina.

La apertura comercial y la eliminación de políticas de apoyo a las pequeñas y medianas empresas (PyMEs) parecen estar pasando factura al entramado industrial argentino. La pérdida de poder adquisitivo de la población, sumada a una demanda interna en contracción, ha golpeado duramente al sector manufacturero a lo largo y ancho del país. Mientras se pregona una mayor "competitividad" a través de la apertura, la industria local, que genera empleo y riqueza en diversas provincias, se ve cada vez más vulnerable frente a productos importados y a un contexto de costos crecientes.

Las perspectivas para el próximo año no son alentadoras para nuestra industria nacional. La apreciación del tipo de cambio y el aumento de los costos en dólares, sumados a la ausencia de herramientas de financiamiento y promoción sectorial, anticipan un futuro aún más desafiante para las empresas y los trabajadores de todo el país. La advertencia de Misión Productiva, una voz autorizada en el debate sobre el desarrollo industrial, resuena con preocupación sobre las dificultades que se avecinan y que impactarán directamente en el tejido social de nuestra nación.

La voz de las PyMEs, motor fundamental de nuestra economía, es clara. Los datos de la Unión Industrial Argentina (UIA) pintan un cuadro aún más crudo. En febrero de 2024, más del 40% de las empresas experimentaron caídas en su producción y casi el 45% vieron reducidas sus ventas. Esta situación golpea directamente a las PyMEs de todo el país, pilares fundamentales de la economía local y generadoras de empleo en cada rincón de la Argentina. Si bien el empleo industrial mostró menor estacionalidad, la contracción del empleo formal en general indica que el sector laboral también está sintiendo el impacto de esta crisis, con familias de todo el país enfrentando la incertidumbre.

La alarmante caída industrial no es un problema aislado; tiene consecuencias directas en la vida cotidiana de los argentinos. La pérdida de empleos, la reducción de salarios y el aumento de la incertidumbre económica afectan directamente a los sectores populares, que ven cómo sus ingresos se erosionan y sus perspectivas de futuro se oscurecen. A esto se suma la preocupación por la moratoria previsional, que amenaza con dejar a miles de personas sin su jubilación en un contexto ya de por sí adverso, generando aún más angustia en nuestra sociedad.

En definitiva, la dramática caída de la industria argentina en 2024 es un llamado de atención urgente. Mientras el Gobierno Nacional insiste en un rumbo económico que parece beneficiar a unos pocos, los datos y la realidad del sector productivo revelan un panorama de retroceso y desafíos para la mayoría de los argentinos. Es fundamental analizar críticamente las políticas implementadas y escuchar las voces de quienes sufren las consecuencias de este ajuste, para evitar que el desplome industrial se convierta en una crisis social de proporciones aún mayores en nuestro país.