La denuncia sobre el ingreso de Laura Belén Arrieta, vinculada a figuras de la derecha libertaria, al país con equipaje sin revisar desató sospechas políticas que apuntan al Gobierno de Javier Milei. El diputado Maxi Ferraro presentó un pedido de informes para esclarecer los hechos.
El avión Bombardier Global 5000, de matrícula extranjera N18RU, partió el 25 de febrero de 2025 desde el Aeropuerto Internacional de Miami con destino a Buenos Aires. A bordo viajaba Laura Belén Arrieta, una mujer de 32 años vinculada a las terminales libertarias y la derecha más conservadora, quien formó parte de la organización de la CPAC, el evento de la extrema derecha. Llegó en un jet privado de lujo, cuyo alquiler y mantenimiento costaron miles de dólares. Sin embargo, lo que sucedió una vez que Arrieta bajó del avión se convirtió en una seria fuente de incertidumbre.
El diputado Ferraro, preocupado por las irregularidades que surgieron a raíz de las revelaciones, presentó un pedido de informes a la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) y a la Aduana, exigiendo claridad sobre las circunstancias que rodearon el control aduanero. Se cuestiona si Arrieta logró ingresar al país sin que sus valijas fueran revisadas, lo que, de confirmarse, abriría un nuevo escándalo para el Gobierno de Milei. Según la denuncia, la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) y la Aduana intentaron realizar el operativo de control, pero se habría dado una “orden de arriba” para que no se revisara nada.
Las sospechas se intensificaron aún más cuando el periodista Carlos Pagni reveló que Arrieta llegó con una cantidad indeterminada de valijas. La versión oficial no aclaró cuántas maletas llevaba, pero sí afirmó que se trataba de dos valijas de tamaño estándar. Sin embargo, la versión oficial también desmintió que se haya eludido el control aduanero, algo que muchos aún siguen poniendo en duda.
Arrieta, cuyo perfil de LinkedIn revela su vinculación con empresas de Miami como OCP Tech y COC Global Enterpraise, tuvo un ascenso meteórico en pocos años. Su vínculo con figuras de la derecha republicana y su participación activa en la organización de la CPAC local en diciembre pasado, han situado su nombre en el ojo de la tormenta.
El costo del vuelo privado en el que llegó Arrieta no es menor. Se estima que un jet de las características del Bombardier Global 5000 puede costar hasta 100 mil dólares, sin contar los costos adicionales de alquiler de hangar y otros gastos logísticos. Este lujo parece estar en sintonía con el círculo en el que se mueve Arrieta, un ámbito de empresarios vinculados con la derecha más reaccionaria, y que incluye a figuras como Leonardo Scatturice, su jefe y organizador de eventos de la CPAC.
El caso también ha dejado al descubierto las conexiones internacionales de Arrieta, quien se encuentra asociada a empresarios con vínculos estrechos con el Partido Republicano de Estados Unidos, y que es cercana al entorno de figuras como Santiago Abascal de VOX y Eduardo Bolsonaro. La presencia de estos actores en la CPAC y la relación con la figura de Javier Milei agranda aún más la sombra de duda que se cierne sobre este caso.
A pesar de la información oficial que sostiene que el vuelo cumplió con los procedimientos aduaneros, la historia no está cerrada. Según las fuentes, el avión estuvo “en tránsito” durante más de una semana en un hangar privado antes de despegar nuevamente hacia París. Las autoridades aseguran que se realizaron los controles “de rutina”, pero lo cierto es que aún no se ha aclarado el motivo por el cual el avión estuvo guardado tanto tiempo y si, durante ese período, se revisó efectivamente el equipaje de Arrieta.
En medio de la falta de respuestas, las preguntas persisten. ¿Qué ocurrió durante esos ocho días? ¿Por qué el avión estuvo tanto tiempo en un hangar privado? ¿Qué contiene realmente el equipaje que Arrieta trajo consigo? ¿Y qué significa esa “orden de arriba” que habría desviado el procedimiento estándar de revisión? La falta de detalles sobre estos puntos es lo que está alimentando las suspicacias y la desconfianza de la oposición.
Este caso no solo involucra a una ex azafata y a empresarios libertarios, sino también a figuras internacionales de peso. El propio presidente Milei fue una de las figuras centrales de la edición argentina de la CPAC en 2022, y el involucramiento de personajes como Leonardo Scatturice, vinculado al Partido Republicano, refuerza la importancia política de la situación. El hecho de que Arrieta haya tenido acceso a círculos tan estrechos de poder y haya estado involucrada en la organización de un evento de la magnitud de la CPAC, solo aumenta el interés en la resolución del caso.
Por su parte, en Casa Rosada, se restó importancia a las sospechas, calificándolas como simples “rumores” sin entidad. Sin embargo, la falta de explicaciones claras sobre lo sucedido durante esos días en el hangar y la falta de precisión en los controles aduaneros alimentan las dudas.
El pedido de informes de Ferraro busca arrojar luz sobre todos estos puntos. Si la versión oficial tiene sustancia, no debería haber problema en aclarar las circunstancias del vuelo y los movimientos de la valija de Arrieta. Si, por el contrario, existen irregularidades, la situación podría convertirse en un nuevo escándalo político de dimensiones internacionales.
La investigación continúa, pero la opacidad y las respuestas tibias solo sirven para incrementar las sospechas. El tiempo dirá si hay algo que esconder detrás de este viaje de lujo, o si todo se trata simplemente de otro rumor infundado.