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Nota Completa

LA ENCRUCIJADA DEL CONGRESO: LO QUE SE JUEGA ESTA SEMANA

Publicado : 10/03/2025
(Review)

La oposición tiene una oportunidad decisiva para exigir rendición de cuentas al gobierno de Milei, que sigue desafiando las reglas democráticas. El Congreso será el escenario donde se pondrá a prueba la capacidad de las instituciones para frenar los atropellos al Estado de derecho.

Si fuera por Javier Milei, el Congreso ya estaría cerrado. Aunque no lo diga abiertamente, lo que su gobierno propone es una versión de democracia tan delegativa que bien podría prescindir de los legisladores. La verdad, el Congreso se ha convertido en una mera formalidad, un espacio en donde las decisiones se toman entre cuatro paredes, lejos de los debates y las discusiones populares. Esta semana, sin embargo, se abre una ventana. Pero no hay ninguna ventana. Es una oportunidad crucial para la oposición. En Diputados, se viene una sesión clave para investigar el escándalo de la criptomoneda $LIBRA. En el Senado, un bloque se planta contra el avance de la Corte Suprema y el nombramiento de jueces sin pasar por el Congreso. Será esta la primera vez que el Congreso se ponga de pie, o simplemente un nuevo acto de inacción cómplice.

La sesión de este miércoles en Diputados tiene en su agenda el caso del Criptogate, que involucra a nombres clave del oficialismo: Milei, su hermana Karina, el vocero Adorni y hasta el jefe de Gabinete, Francos. En definitiva, medio gabinete. Si la oposición logra el quórum necesario, se abre la posibilidad de crear una comisión investigadora, pedir informes al Ejecutivo y hasta interpelar a funcionarios. Todo un desafío, porque desde el oficialismo se hace lo imposible para que la investigación no avance, a costa de usar la maquinaria del poder para sofocar cualquier intento de debate. Pero, tal vez por la presión social y mediática, el gobierno no podrá esconderlo por mucho tiempo.

Por otro lado, el Senado se prepara para discutir los cuestionados nombramientos de los jueces Ariel Lijo y Manuel García Mansilla, designados por Milei por decreto. Aquí la situación es más compleja, porque no todos en la oposición tienen claro si frenar la imposición de estos jueces, que llegan sin pasar por el Congreso. En el caso de García Mansilla, la oposición está casi en condiciones de rechazar su pliego, pero aún falta una firma para que esto se concrete. Si la oposición logra este primer paso, el golpe para el oficialismo será fuerte.

Pero con Lijo las cosas no están tan claras. Recientemente votó en el Consejo de la Magistratura en contra de un pedido de García Mansilla, un gesto que deja muchas preguntas en el aire. ¿Es Milei quien está perdiendo el control sobre sus propios nombramientos? Los rumores apuntan a una posible fractura entre el Presidente y algunos de sus jueces. La cuestión es que desde la Casa Rosada ya anticiparon que, incluso si el Senado rechaza a los jueces, estos seguirán en la Corte hasta noviembre. ¿Será este un primer indicio de que Milei sigue adelante con su plan autoritario de gobernar por decreto?

Y mientras tanto, el papel de la "oposición dialoguista" sigue siendo, como siempre, un enigma. Sectores del radicalismo y ciertos peronistas disidentes se jactan de ser los primeros en criticar las medidas de Milei, pero pocas veces sus críticas se traducen en acciones concretas. Por lo general, terminan facilitando el avance del oficialismo, ya sea por sus ausencias en las sesiones o por votar a favor de los proyectos del gobierno. Esta semana, con el Criptogate y la cuestión de los jueces, será otra prueba de fuego: ¿la oposición pondrá freno al avance autoritario de Milei o, una vez más, le dará aire con su tibieza y ambigüedad?

La pregunta es hasta cuándo esta estrategia de eludir el Congreso les seguirá funcionando a Milei ya su círculo cercano. El Congreso aún tiene poder, y si la oposición logra poner un pie firme, esta semana podría marcar un antes y un después en el freno a la ola de autoritarismo que viene avanzando sin freno. Si no lo consiguen, Milei seguirá gobernando sin frenos. Y ya sabemos qué pasa cuando el oficialismo gobierna sin ningún tipo de control: los mismos de siempre terminan pagando las consecuencias.