Un relevamiento de la Unión Industrial Argentina (UIA) sobre más de 800 empresas reveló que el 17,6% redujo su planta de trabajadores en los últimos meses. El Monitor de Desempeño Industrial (MDI), índice clave para medir la actividad manufacturera, se ubicó en 42,2 en enero, marcando su décima caída consecutiva y confirmando la profundización de la crisis en el sector productivo.
El informe de la UIA advierte que si bien enero suele presentar variaciones estacionales por las vacaciones y la menor actividad, los datos reflejan un escenario preocupante de recesión y ajuste que golpea de lleno a la industria nacional. La situación se agrava con la política económica del gobierno de Javier Milei, que prioriza la desregulación y la apertura indiscriminada de importaciones en detrimento del trabajo argentino.
Si bien el informe muestra una leve mejoría interanual, con un aumento de 12,3 puntos frente a enero de 2024, esto se debe más al impacto devastador que tuvo el ajuste inicial del gobierno sobre la economía que a una verdadera reactivación. En comparación con octubre de 2024, el índice cayó 6,8 puntos, confirmando que el leve repunte que algunos sectores esperaban se esfumó rápidamente ante la falta de políticas de incentivo productivo y el brutal ajuste del mercado interno.
La caída en la producción es alarmante: el 42,3% de las empresas reportó una baja en su nivel de actividad, mientras que solo el 18,3% pudo incrementarla. En el rubro ventas, la situación es aún peor: el 44,8% de las empresas registró caídas, en tanto que apenas el 22,2% logró aumentarlas. Esta retracción del consumo es una consecuencia directa del plan económico de Milei, que profundiza la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores y la clase media, sin ofrecer respuestas para reactivar la demanda.
El dato más preocupante es el impacto en el empleo industrial. Mientras que solo el 11,5% de las empresas amplió su dotación, el 17,6% debió reducirla, lo que confirma la tendencia de pérdida de puestos de trabajo en el sector. Este fenómeno ya había sido registrado en noviembre de 2024, cuando el empleo industrial volvió a contraerse tras dos meses de leve recuperación. Sin medidas de protección para la industria y con la continuidad del ajuste, el escenario solo parece empeorar.
El modelo de ajuste y desindustrialización promovido por el oficialismo amenaza con destruir el entramado productivo nacional, favoreciendo la especulación financiera en detrimento del empleo y el desarrollo. Mientras la UIA advierte sobre las consecuencias de esta crisis, el gobierno insiste en profundizar políticas que solo agravan la recesión. La pregunta que muchos se hacen es hasta cuándo resistirá el aparato productivo sin una respuesta urgente que priorice la producción y el trabajo argentino.