Sindicatos, organizaciones feministas y de derechos humanos marcharán en todo el país en el Día Internacional de la Mujer. Denuncian el impacto de las políticas de ajuste, los despidos y el vaciamiento del Estado en las mujeres y diversidades.
Este 8 de marzo, las calles argentinas volverán a ser escenario de una masiva movilización en el marco del Paro Internacional de Mujeres y Diversidades. La convocatoria, encabezada por organizaciones feministas, sociales y de derechos humanos, contará con la participación de sindicatos enmarcados en la Confederación General del Trabajo (CGT) y las dos CTA, en un contexto marcado por los recortes, el ajuste y la precarización laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei.
Bajo una consigna que trasciende la lucha de género para convertirse en un grito político y social, la movilización se define este año como "antifascista, antirracista, antipatriarcal y anticapitalista". La declaración no es casual: las políticas de desmantelamiento de programas sociales, el recorte en partidas destinadas a la educación y la salud, la eliminación de la moratoria previsional que afecta mayoritariamente a mujeres, la paralización de la entrega de alimentos a comedores y la crisis económica golpean con especial dureza a trabajadoras, jubiladas y sectores vulnerables.
La historia del 8 de marzo, cuyo origen se remonta a la lucha de obreras textiles en el siglo XIX y la institucionalización del Día Internacional de la Mujer por parte de la ONU en 1977, encuentra hoy una nueva dimensión en la Argentina de Milei. La feminización de la pobreza se profundiza con la inflación descontrolada, la devaluación y el avance de un modelo que promueve la desregulación del mercado laboral, en un intento de borrar conquistas históricas como la licencia por maternidad, el acceso a derechos previsionales y la protección frente a la violencia de género.
En Buenos Aires, la movilización central partirá desde Plaza Congreso y confluirá en Plaza de Mayo, en un acto donde se espera la participación de miles de personas. Pero la protesta no se limitará a la Capital Federal: en distintas provincias y localidades se replicarán marchas y asambleas, dejando en claro que el reclamo es federal y trasciende cualquier frontera partidaria.
Las centrales sindicales también harán escuchar su voz. En un documento conjunto, referentes de la CGT, CTA y UTEP denunciaron que "el ajuste brutal y la desregulación laboral impactan con mayor fuerza en mujeres y diversidades", y exigieron "trabajo digno, la reincorporación de despedidos, la entrega de útiles escolares y alimentos, y la continuidad de las políticas públicas inclusivas".
Lejos de ser una simple conmemoración, este 8M será una jornada de lucha en defensa de derechos conquistados y en resistencia ante un gobierno que los pone en jaque. Las mujeres y diversidades vuelven a la calle con la certeza de que la organización y la movilización siguen siendo las herramientas más poderosas frente al ajuste y la represión.