El mandatario chino instó a consolidar los avances del 14º Plan Quinquenal, subrayando la necesidad de una defensa moderna, eficiente y libre de corrupción.
En un contexto de crecientes tensiones geopolíticas, el presidente de China, Xi Jinping, reafirmó su compromiso con la modernización del Ejército Popular de Liberación y la Fuerza de Policía Armada del Pueblo. Durante la tercera sesión del 14º Congreso Nacional del Pueblo, Xi llamó a garantizar el éxito del 14º Plan Quinquenal (2021-2025) para el desarrollo militar, destacando la necesidad de corregir deficiencias estructurales y consolidar los avances logrados.
Pese a los progresos en los últimos cuatro años, el líder chino advirtió sobre la persistencia de desafíos que amenazan el cumplimiento de los objetivos fijados para 2025. En este sentido, insistió en estrategias de desarrollo de alta calidad enfocadas en mejorar la eficiencia y sostenibilidad del aparato militar. Según Xi, la clave no es solo fortalecer el poderío belico, sino asegurar que el Ejército Popular de Liberación esté preparado para afrontar cualquier escenario de combate real.
Uno de los ejes centrales del discurso de Xi fue la necesidad de reforzar la cooperación entre el sector civil y el militar para acelerar la innovación en defensa. La inteligencia artificial, la computación cuántica y la automatización aparecen como áreas estratégicas para consolidar la superioridad tecnológica de China en el ámbito militar. Empresas como Huawei y Norinco ya han jugado un papel clave en el desarrollo de sistemas de telecomunicaciones y armamento de última generación, y Beijing busca potenciar aún más esta sinergia entre la industria tecnológica y las fuerzas armadas.
Más allá de la modernización en términos de equipamiento y estrategia, Xi enfatizó la importancia de fortalecer los mecanismos de supervisión y combatir la corrupción dentro del sector militar. En los últimos años, varios altos mandos han sido destituidos por presuntas irregularidades en contratos de defensa y adquisiciones de armamento. Para el gobierno chino, la integridad en la gestión de recursos es tan crucial como la capacidad de combate de sus fuerzas.
El liderazgo chino apuesta a que el Ejército Popular de Liberación se convierta en una fuerza de primer nivel para 2049, año del centenario de la República Popular China. Con la modernización de sus fuerzas armadas, Beijing busca consolidar su influencia en la región del Indo-Pacífico y fortalecer su capacidad de disuasión en puntos estratégicos como el estrecho de Taiwán y el Mar de China Meridional. Xi Jinping dejó en claro que su gobierno no permitirá retrasos ni fallos en la ejecución del plan, marcando así una nueva fase en la estrategia de defensa del gigante asiático.