La legisladora cuestionó la derogación de normas vinculadas a controles sanitarios, economía social y protección ambiental, y advirtió sobre las consecuencias de la política de desregulación impulsada por el oficialismo porteño.
La presidenta del bloque Fuerza por Buenos Aires en la Legislatura porteña, Claudia Neira, cuestionó la aprobación de la denominada Ley Hojarasca y acusó al jefe de Gobierno, Jorge Macri, de alinearse con la agenda de desregulación promovida por el presidente Javier Milei. La dirigente sostuvo que, bajo el argumento de simplificar el marco normativo de la Ciudad, la iniciativa elimina leyes que cumplen funciones relevantes para la vida cotidiana de los porteños.
La norma, aprobada por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, impulsa la derogación de decenas de leyes, ordenanzas y disposiciones consideradas obsoletas por sus promotores. Sin embargo, desde distintos sectores de la oposición advirtieron que el alcance de las derogaciones excede cuestiones meramente administrativas y alcanza regulaciones vinculadas a áreas sensibles de la gestión pública.
“Revisar leyes que tiendan a la simplificación normativa de la Ciudad es una obligación de la Legislatura. El problema es que, una vez más, en lugar de afrontar una revisión seria e integral, Jorge Macri se suma a las apuradas a este proyecto de Ley Hojarasca de LLA para subirse al discurso de la desregulación del Gobierno nacional”, afirmó Neira al referirse a la iniciativa.
La legisladora señaló que entre las normas derogadas o alcanzadas por el proyecto se encuentran regulaciones relacionadas con el control de la cadena de frío en las góndolas comerciales, el régimen de promoción de la economía social y herramientas destinadas a la protección de los espacios verdes públicos. Según sostuvo, se trata de disposiciones que fueron creadas para garantizar controles, promover actividades económicas de carácter social y preservar bienes colectivos de la Ciudad.
Para Neira, la simplificación normativa planteada por el oficialismo esconde una concepción política que busca reducir la capacidad de intervención estatal en distintos ámbitos. “Hablan de simplificar la vida de los porteños pero en realidad la terminan complicando todavía más con la eliminación de leyes que tienen una enorme importancia para la ciudadanía”, expresó.
La aprobación de la Ley Hojarasca se produjo en un contexto marcado por el avance de las políticas de desregulación impulsadas por el gobierno nacional. Mientras el oficialismo sostiene que la eliminación de normas innecesarias contribuye a una gestión más eficiente, sectores opositores advierten que muchas de las regulaciones alcanzadas por estas iniciativas continúan cumpliendo funciones vinculadas a la protección de derechos, la salud pública y el cuidado del ambiente urbano.
Las críticas de Neira reflejan una discusión que trasciende el debate legislativo y remite a dos concepciones contrapuestas sobre el rol del Estado. Mientras el oficialismo reivindica la reducción de regulaciones como una herramienta para agilizar la administración pública, la oposición sostiene que detrás de esa lógica pueden quedar debilitadas políticas y mecanismos de control construidos para responder a necesidades concretas de la sociedad.