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Nota Completa

La Justicia le niega a Arcoiris el derecho a ver a su mamá

Publicado : 19/06/2026
(Review)

Desde el 17 de diciembre de 2025, la niña fue alejada de su madre y de toda su vida en Buenos Aires. No existe ninguna restricción legal que lo justifique. El sistema judicial riojano insiste en revinculararla con el padre denunciado por violencia sexual.

Arcoiris tiene 9 años y hace más de seis meses que no puede abrazar a su mamá. Desde el 17 de diciembre de 2025, solo pudo hablar con Delfina —su madre— en dos oportunidades: videollamadas supervisadas de 20 minutos cada una. No existe ninguna medida judicial que prohíba ese contacto. Sin embargo, la niña está aislada de su familia materna, de sus amigos y amigas, de su escuela, de la plaza donde jugaba todos los días, del teatro y del baile. Está separada de la vida que construyó en Buenos Aires durante casi cuatro años.
El caso tiene una historia larga y dolorosa. En 2018, cuando Arcoiris tenía dos años, su psicóloga infantil alertó sobre indicios de violencia sexual en el entorno de la familia paterna. La Justicia ordenó restringir el contacto de la niña con el abuelo paterno, pero esas medidas fueron sistemáticamente incumplidas: Arcoiris siguió viéndolo durante las visitas al padre y en 2019 volvió a develar nuevos hechos de abuso.
En junio de 2022, la niña acompañó a su madre en lo que iba a ser una estadía de una semana en Buenos Aires. Durante ese viaje, Arcoiris pudo relatar amenazas graves de su padre contra Delfina. La madre realizó la denuncia ante la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema de Justicia (OVD), que calificó la situación de "alto riesgo" y solicitó medidas de protección para ambas, otorgadas por el Juzgado Civil 106. La semana se transformó en casi cuatro años.
En Buenos Aires, lejos del entorno de violencia, Arcoiris construyó una vida acorde a su edad. Fue a una escuela a la que quería ir. Hizo amigos y amigas. Hizo teatro y baile. Ganó autonomía y expresó con claridad su deseo de seguir viviendo allí con su madre.
En febrero de 2023, una orden del sistema judicial de La Rioja envió a la policía de la Ciudad a llevarse a la niña por la fuerza. La reacción de vecinos y activistas por los derechos de las infancias hizo intervenir al Consejo de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes (CDNNyA). El organismo entrevistó a Arcoiris, corroboró que no estaba en riesgo y formuló una denuncia por violencia sexual contra el padre y el abuelo paterno. Era el mismo organismo al que, dos años después, la Justicia le ordenaría entregar a la niña a ese padre denunciado.
Mientras tanto, la jueza riojana Ana Carla Menem insistía en revinculaar a Arcoiris con el progenitor denunciado y en trasladarla a La Rioja. Por orden de la jueza Flamini, también de La Rioja, Delfina estuvo bajo prisión domiciliaria hasta fines de 2023.
En marzo de 2025, la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN) intervino y señaló al sistema judicial riojano que el rechazo de un recurso presentado por la madre —pidiendo protección para su hija— se había basado en "excesivo rigor formal", sin contemplar lo fundamental: los derechos de la niña. Ese mismo año, una pericia del Cuerpo Interdisciplinario Forense, ordenada por la propia jueza Menem, concluyó que Delfina está en condiciones de criar a su hija y recomendó expresamente "evitar la sobreintervención institucional y victimizaciones secundarias".
Nada de eso alcanzó. Ante una nueva presión de la magistrada riojana, el juez Adrián Agopian del Juzgado Nacional 106 levantó las medidas de protección sin notificar a la madre, sin ninguna justificación y sin que mediara cambio alguno en la situación de la niña. Incumplió incluso los requisitos que él mismo había establecido como condición para acceder a pedidos similares de la Justicia riojana en ocasiones anteriores. Ordenó al CDNNyA que entregara a Arcoiris al padre. La orden se ejecutó a pesar de la resistencia de la niña y de sus pedidos explícitos de quedarse en Buenos Aires con su mamá.
Desde entonces, la familia materna —la madre, los abuelos, los primos, las tías— no recibe respuestas a los pedidos de vinculación. El juzgado no informa sobre las actuaciones. El único movimiento del sistema judicial riojano es exigir una nueva pericia psicológica a Delfina.
Hace más de tres meses que Arcoiris no va a la escuela. Hace más de tres meses que no pisa la plaza, que no va a teatro, que no baila. La consigna de quienes reclaman por ella es tan clara como la voz de la propia niña: Arcoiris ya habló. Ahora falta que la escuchen.