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Nota Completa

El sistema tributario argentino es regresivo y Milei lo profundizó

Publicado : 13/06/2026
(Review)

La economista Lucía Cirmi, de la usina de pensamiento Futuros Mejores, analizó en Un País en Serio la estructura impositiva del país, la Ley de Inocencia Fiscal y la deuda pendiente con la economía del cuidado.

La economista Lucía Cirmi, referente de la usina de pensamiento Futuros Mejores, afirmó en el programa Un País en Serio —que conduce Gustavo Cano por Radio Con Vos 89.9— que el sistema tributario argentino es estructuralmente regresivo: quienes menos tienen son quienes más pesan en términos proporcionales al financiamiento del Estado. A eso, señaló, el gobierno de Javier Milei le sumó un agravante al eliminar impuestos que recaían exclusivamente sobre los sectores de mayores ingresos, como el tributo a la transferencia del segundo inmueble, mientras habilitó la Ley de Inocencia Fiscal, que calificó como "un retroceso total".

Cirmi desmontó uno de los lugares comunes más repetidos en el debate público. La presión tributaria argentina, medida como porcentaje del PBI, es cinco puntos inferior a la de los países de la OCDE. "No es una cosa elefantásica los impuestos", sostuvo. Lo que sí existe, advirtió, es una superposición de jurisdicciones —nacionales, provinciales y municipales— que genera duplicaciones sobre un mismo producto, y sobre todo una distribución de la carga que castiga a los de abajo: "Pagan más los que menos tienen".

En ese marco, la economista identificó una oportunidad concreta que el gobierno desaprovecha: la digitalización acelerada del comercio desde la pandemia. "Si tuviera interés el gobierno argentino de ir a recaudar para después darle protección social a la gente, hoy está esa oportunidad", afirmó. Según Cirmi, el Estado debería cruzar datos de transferencias digitales para detectar actividad económica informal y acompañar la formalización, en lugar de renunciar a esa capacidad.

La Ley de Inocencia Fiscal: renunciar a la inteligencia del Estado

La Ley de Inocencia Fiscal, que ya suma 20.000 inscriptos entre los cuales figura un número significativo de funcionarios públicos, fue uno de los ejes más duros de la entrevista. Cirmi la definió como la política exactamente opuesta a lo que un Estado moderno debería hacer: "Arca tiene que ver un edificio de diez pisos y decir: acá hay cien obreros, te voy a cobrar seguridad social hasta que me vengas a mostrar lo contrario". En cambio, la ley establece que el fisco no puede presumir nada, lo que —comparó— contradice el modelo de Estados Unidos, donde la carga de la prueba recae en el contribuyente.

El escándalo mayor, según la economista, es que las personas políticamente expuestas —a quienes habitualmente se excluye de este tipo de beneficios— pudieron acogerse a la norma. "¿Qué más pueden hacer para usar el Estado a su sabor?", preguntó.

Crecimiento sin derrame y un superávit que "le va a salir caro"

Con el Mundial como referencia temporal, Cirmi trazó un diagnóstico de la economía real: Argentina crece en términos oficiales, pero lo hace a dos velocidades. Los sectores que traccionaron el PBI en 2024 no generaron empleo ni consumo. El salario real —privado, público e informal— no le ganó a la inflación en ninguna de sus variantes. El empleo privado registrado está 300.000 puestos por debajo del nivel de 2023. "Él perdió 300.000 puestos registrados en ese sector, no sumó ninguno nuevo", resumió sobre la gestión Milei.

Sobre la lógica del ajuste, la economista fue contundente: el esquema de Milei apuesta a volver al país barato para atraer inversión extranjera buscando mano de obra a bajo costo. "Eso no va a pasar", sentenció. Argentina ocupa el puesto 48 entre 200 países en desarrollo humano; el partido que puede jugar es el de la economía del conocimiento, las cadenas de valor y el mercado interno. "Aunque creció el PBI el año pasado, igual el consumo cayó, y eso lo estamos viendo".

La economía de los cuidados: un motor invisible y feminizado

La co-conductora Adriana Zerdín abrió el debate sobre la macroeconomía de los cuidados. Cirmi explicó que esas tareas —cocinar, llevar a alguien al médico, planchar, acompañar a una persona mayor— no se contabilizan en la economía, pero tienen un costo real para quienes las asumen: tiempo que no se convierte en ingreso. Y tienen un costo social: la calidad del cuidado que recibe un niño depende exclusivamente de los recursos de su familia, lo que reproduce desigualdades de manera infinita.
La dimensión demográfica agrava el problema. Las personas mayores representan hoy el 16% de la población; en 2040 serán el 20% y en 2050 el 25%. La solución de delegar los cuidados exclusivamente en las mujeres de la familia "nunca fue deseable y además en el futuro no va a ser posible". Milei, denunció Cirmi, desarmó 48 de las 50 políticas de cuidado que existían.

La perspectiva de género, añadió, es inseparable de cualquier reforma tributaria seria: las mujeres están sobrerrepresentadas en los impuestos más regresivos y en la informalidad —un cuarto de la cual son trabajadoras de casas particulares—, mientras que el 75% de quienes tributaron el impuesto a las grandes fortunas fueron varones. La riqueza, dijo, "está profundamente masculinizada".

Los recursos están: lo que falta es voluntad política

Fue el periodista Rodrigo Agustín quien puso el foco en el financiamiento: ¿qué pasa con los perdones y excepciones tributarias, y qué se podría hacer si se recupera una parte de ese dinero?

Cirmi mostró que los números existen. Con un tercio de los perdones impositivos a grandes empresas se podría financiar un 20% más de jubilaciones mínimas. El sistema de cuidadores domiciliarios propuesto por Futuros Mejores —que incluía evaluación según dependencia e ingresos de la persona mayor— costaba menos que lo que el Estado le perdona a los jueces por no pagar ganancias. "Los recursos están, pero hay una idea de que todo esto es muy caro", sintetizó.

Cirmi también retomó el modelo francés que mencionó Cano: al nacer un hijo, el Estado ofrece licencia, remuneración para quien cuida en casa, o cuidador externo formado. Ese sistema logró que Francia no sufriera la caída de natalidad que registra el resto de Europa. La clave, señaló, es la universalidad: las políticas grandes y universales —como la Asignación Universal o las moratorias— son mucho más difíciles de desmantelar que los programas pequeños y discrecionales.

Al cierre, la economista describió la agenda que viene construyendo Futuros Mejores junto a otros 27 espacios del arco progresista y desarrollista: hacer la cuenta al revés de Milei. Mirar primero dónde puede insertarse Argentina en el mundo, definir las políticas productivas necesarias, agregar las distributivas, y tomar en serio la estabilidad —incluyendo la discusión sobre la deuda y el tipo de cambio— pero no como fin en sí mismo. "Cuando se discute en el aire solo el déficit sí déficit no, eso no va a ningún lado". El sentido común alternativo, reconoció, todavía falta construirlo.