En medio de un presente exitoso, Scaloni enfrenta la difícil tarea de gestionar la renovación de un equipo campeón del mundo, sin descuidar los pilares que lo llevaron a la cima.
La Selección Argentina arranca el 2025 con un reto en sus manos: defender el título mundial y garantizar la clasificación al próximo torneo. La fecha doble de marzo contra Uruguay y Brasil será decisiva no solo por la importancia de los puntos, sino por la oportunidad que tiene Lionel Scaloni de reafirmar la estabilidad de un equipo campeón, mientras comienza a gestionar el recambio generacional.
La base campeona, que sigue siendo el corazón del proyecto de Scaloni, sigue sólida. Lionel Messi, Emiliano Martínez, Cristian Romero, Nicolás Otamendi, Lautaro Martínez y Julián Álvarez continúan siendo los pilares de este seleccionado, un equipo que ha logrado consolidarse no solo como un ganador, sino como un ejemplo de cohesión y juego colectivo. La continuidad de estos jugadores es la prueba de que la gestión de Scaloni ha sido ejemplar, logrando no solo el éxito, sino también una estabilidad que Argentina no veía desde hace años.
Sin embargo, el proceso de recambio es inevitable. A pesar de los logros, el técnico sabe que la renovación es una necesidad. La ausencia de algunos jugadores como Guido Rodríguez y Marcos Acuña, por ejemplo, responde a cuestiones futbolísticas y físicas, pero también muestra que Scaloni sigue priorizando la frescura y el rendimiento actual sobre el nombre o el pasado. Guido Rodríguez, quien atraviesa una temporada con menos minutos en su club, y Marcos Acuña, con un rendimiento por debajo de su nivel habitual, se han visto fuera de la convocatoria. Estas decisiones no solo buscan mejorar el presente, sino también dar espacio a nuevas opciones que puedan sumar al largo proceso hacia el Mundial 2026.
El recambio se da no solo en las ausencias, sino también en las nuevas incorporaciones. Jugadores jóvenes como Claudio Echeverri, Máximo Perrone y Benjamín Domínguez han recibido la oportunidad de formar parte de esta convocatoria. Scaloni, consciente de la importancia de proyectar el futuro del seleccionado, ha incluido a jóvenes con gran potencial, sin perder de vista el objetivo inmediato de clasificar al Mundial. La selección nacional se mantiene como una de las más competitivas del continente, con el desafío de equilibrar la experiencia de los campeones del mundo con la energía de las futuras estrellas.
Con un ojo en el presente y otro en el futuro, Scaloni sigue demostrando que su visión es integral: consolidar a los grandes nombres mientras se prepara para los desafíos venideros.
Argentina, con 25 puntos en la cima de las Eliminatorias, sigue consolidando su estatus como una de las selecciones más fuertes. Los duelos contra Uruguay y Brasil son fundamentales, pero Scaloni, lejos de caer en la ansiedad, parece haber encontrado un equilibrio perfecto entre la estabilidad del equipo y la constante búsqueda de la renovación. Su capacidad para mantener una estructura sólida sin perder la mirada en el futuro es lo que marca la diferencia en este proceso.