FETIA denunció nuevas medidas de ajuste en la planta bonaerense tras la caída de las ventas y el avance de los neumáticos importados. En menos de dos años, la fábrica perdió más de la mitad de sus trabajadores de producción y ahora se anuncian nuevos recortes salariales.
La crisis que atraviesa la planta de Pirelli en Merlo sumó un nuevo capítulo. La Federación de Trabajadores de la Energía, la Industria, Servicios y Afines (FETIA) denunció que la empresa avanzó con nuevas medidas de ajuste que afectarán los ingresos de los trabajadores en un contexto marcado por la caída de las ventas, el crecimiento de las importaciones y el deterioro de la producción nacional.
Según informó la organización sindical, la fábrica pasó de contar con aproximadamente 1.450 operarios en el área de producción a apenas 650 en menos de dos años, una reducción que refleja el impacto que la apertura comercial y la retracción de la actividad industrial vienen teniendo sobre uno de los sectores históricamente vinculados al mercado interno.
El nuevo esquema anunciado por la empresa llega luego de cuatro meses consecutivos sin alcanzar las metas comerciales fijadas por la compañía. A las suspensiones que ya venían aplicándose se suman ahora la eliminación de las jornadas de fin de semana y modificaciones en la organización del trabajo que implicarán una nueva caída de los salarios reales de los trabajadores.
Para FETIA, la situación de Pirelli constituye un caso testigo de las consecuencias que está generando la política económica del gobierno de Javier Milei sobre la industria nacional. El secretario general de la organización, Pedro Wasiejko, sostuvo que el crecimiento de las importaciones de neumáticos, especialmente provenientes de Asia, está provocando una pérdida sostenida de puestos de trabajo y una paralización progresiva de la capacidad productiva instalada en el país.
“La crisis de Pirelli es una muestra más de las consecuencias que está teniendo la apertura indiscriminada de importaciones sobre la industria argentina. Mientras ingresan cada vez más neumáticos importados, se destruyen puestos de trabajo, se paralizan líneas de producción y se profundiza el deterioro salarial de los trabajadores”, afirmó el dirigente sindical.
La preocupación también alcanza al interior de la planta. Germán Palavecino, dirigente de FETIA y trabajador de la fábrica de Merlo, advirtió que las últimas modificaciones implicarán una reducción superior al 5% de los ingresos de los operarios, que además arrastran un retraso salarial acumulado de más de un año y medio. Según explicó, hace apenas un mes un centenar de trabajadores de mantenimiento y calidad fueron obligados a firmar acuerdos similares y ahora la medida se extiende al resto del establecimiento.
Desde el sindicato sostienen que el panorama es cada vez más complejo y que no existen señales de recuperación en el corto plazo. La combinación entre apertura de importaciones, caída del consumo y ausencia de políticas de protección para la producción nacional configura un escenario que amenaza con profundizar el proceso de desindustrialización y pérdida de empleo que ya se refleja en numerosas fábricas del país.
La situación de Pirelli en Merlo aparece así como una postal de un fenómeno más amplio: el retroceso de la actividad manufacturera frente al avance de los productos importados y el consecuente deterioro de las condiciones laborales de miles de trabajadores argentinos.