Nos acompañan desde Siempre
client-img
client-img
client-img
client-img
client-img
client-img

Nota Completa

La extrema derecha europea avanza con un plan para institucionalizar las deportaciones masivas

Publicado : 31/05/2026
(Review)

Dirigentes ultraderechistas, referentes del supremacismo blanco y exfuncionarios de seguridad se reunieron en Portugal para impulsar una agenda común contra la inmigración. El encuentro reflejó el creciente salto de estas ideas desde los márgenes políticos hacia los espacios de poder institucional.

Mientras Europa atraviesa una etapa de fuerte crecimiento electoral de las fuerzas nacionalistas y antiinmigración, una reunión celebrada en Portugal dejó al descubierto la profundidad de los vínculos que unen a partidos de extrema derecha, organizaciones identitarias y referentes históricos del supremacismo blanco. El encuentro tuvo lugar en la localidad de Figueira da Foz y reunió a cientos de dirigentes y activistas de distintos países con un objetivo común: avanzar en la construcción de herramientas políticas y jurídicas que permitan restringir la inmigración y promover la expulsión de poblaciones consideradas ajenas a la identidad cultural europea.

La cita giró alrededor de una consigna que gana espacio dentro de los sectores más radicalizados de la derecha continental: la denominada “remigración”. Detrás de ese término, presentado como una propuesta administrativa y legal, se esconde una estrategia que busca reducir la presencia de inmigrantes y de comunidades de origen extranjero dentro de los países europeos. Sus promotores sostienen que la continuidad histórica y cultural de Europa se encuentra amenazada por los flujos migratorios de las últimas décadas y plantean que los Estados deben intervenir para revertir ese proceso.

Lo significativo del encuentro no fue únicamente el contenido de las propuestas, sino la calidad política de quienes las impulsan. A diferencia de otros momentos históricos en los que estas posiciones permanecían confinadas a grupos marginales, la reunión contó con dirigentes vinculados a fuerzas que hoy ocupan bancas parlamentarias, disputan gobiernos y participan activamente de la discusión pública en varios países europeos. La presencia de representantes relacionados con Vox en España, Alternativa para Alemania y otras expresiones nacionalistas confirmó que estas corrientes buscan convertir sus postulados ideológicos en políticas concretas de Estado.

Uno de los principales organizadores fue Martin Sellner, referente de la llamada Nueva Derecha europea y figura asociada al Movimiento Identitario austríaco. Durante las jornadas promovió una campaña denominada Save Europe Act, una iniciativa orientada a obtener respaldo ciudadano para impulsar cambios institucionales dentro de la Unión Europea. La propuesta apunta a endurecer los mecanismos de control fronterizo y abrir el camino para la implementación de políticas de expulsión a gran escala, bajo el argumento de proteger la identidad de las naciones europeas.

La reunión también evidenció la articulación cada vez más estrecha entre las nuevas derechas europeas y sectores históricos del supremacismo estadounidense. Entre los participantes se destacó Jared Taylor, una de las figuras más conocidas del nacionalismo blanco norteamericano. Su presencia simbolizó la convergencia entre dos tradiciones ideológicas que durante años recorrieron caminos paralelos: por un lado, el racismo biológico clásico desarrollado en Estados Unidos; por otro, el discurso identitario europeo que reemplaza las referencias raciales explícitas por apelaciones a la defensa de la cultura, la tradición y las raíces nacionales.

Otro de los expositores fue Gregory Bovino, exjefe de la Patrulla Fronteriza estadounidense, quien aportó una mirada centrada en los mecanismos operativos de control migratorio. Su intervención reflejó el creciente protagonismo de especialistas en seguridad y gestión fronteriza dentro de estos espacios políticos, un fenómeno que contribuye a dotar de apariencia técnica y administrativa a propuestas que organizaciones de derechos humanos consideran profundamente discriminatorias.

El encuentro realizado en Portugal permite observar una transformación que atraviesa a gran parte del escenario político occidental. Las ideas que durante décadas circularon en ámbitos extremistas hoy buscan legitimarse mediante proyectos legislativos, campañas institucionales y alianzas internacionales. La discusión ya no se limita a discursos provocadores o declaraciones aisladas: se trata de una estrategia coordinada que pretende influir sobre gobiernos, parlamentos y organismos supranacionales.

En un contexto marcado por crisis económicas recurrentes, conflictos geopolíticos y fuertes tensiones sociales, la inmigración se ha convertido en uno de los principales campos de disputa política. La cumbre de Figueira da Foz mostró que la extrema derecha europea pretende capitalizar ese escenario impulsando una agenda basada en la exclusión y en la redefinición restrictiva de quiénes pueden formar parte de la comunidad nacional. El desafío para las democracias europeas será responder a ese avance sin renunciar a los principios de igualdad, ciudadanía y derechos humanos que surgieron como respuesta histórica a las tragedias del siglo XX.