El Presidente criticó a Kicillof, reivindicó despidos estatales y alineamiento con EE.UU., mientras omitió temas clave como jubilados, educación y salud.
El Presidente Javier Milei inauguró el 143° período de sesiones ordinarias del Congreso Nacional en un clima de tensión y con una asamblea legislativa semivacía, un escenario que refleja el creciente aislamiento político de su gobierno. Con apenas la mitad de los legisladores presentes y una pobre concurrencia de gobernadores, Milei dedicó su discurso a lanzar agresiones contra "la casta política" y a reivindicar medidas polémicas, mientras omitió temas cruciales como los jubilados, la educación, la ciencia y la salud.
Desde el inicio, Milei mostró su costado más confrontativo. Apenas 30 segundos después de comenzar, mencionó la palabra "casta", un término que repitió incansablemente para descalificar a sus opositores. Sin embargo, su retórica agresiva no logró ocultar las graves omisiones de su discurso. No hubo una sola mención a los jubilados, cuyo poder adquisitivo se ha desplomado bajo su gestión, ni a la crisis en el sistema de salud, donde los medicamentos gratuitos escasean y las prepagas aumentan sus costos de manera desmedida. Tampoco habló de la educación y la ciencia, sectores que han sufrido recortes históricos, ni del reclamo por la soberanía de las Islas Malvinas, un tema que tradicionalmente ocupa un lugar central en los discursos presidenciales.
Uno de los momentos más polémicos fue cuando Milei apuntó directamente contra el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, a quien le exigió que renuncie. "Si quiere resolver el problema de la inseguridad, tiene dos alternativas: abandonar esa visión abolicionista y castigar a los criminales, o correrse del camino y dejarnos resolver el problema a nosotros", afirmó el mandatario. Esta declaración, que evoca prácticas autoritarias, fue interpretada como un intento de justificar una posible intervención a la provincia de Buenos Aires, una idea que ya había insinuado en redes sociales días antes.
En materia de seguridad, Milei elogió a la ministra Patricia Bullrich por haber reducido los piquetes a cero, según sus datos. Sin embargo, omitió mencionar que esta política ha sido acompañada por una represión sistemática contra manifestantes y organizaciones sociales, lo que ha generado un clima de persecución y criminalización de la protesta. Además, anunció una reforma penal radical que incluiría bajar la edad de imputabilidad y agravar todas las penas del código penal, medidas que expertos en derechos humanos han calificado como regresivas y contrarias a los estándares internacionales.
En el plano económico, Milei defendió su gestión con datos cuestionables y omitió mencionar el impacto social de sus políticas. Aseguró que la economía está en recuperación, pero no habló de los miles de despidos en el sector público, el aumento de la pobreza o la caída del consumo interno. Prometió una reforma impositiva que dejaría solo seis impuestos, una medida que beneficiaría principalmente a los sectores más ricos, y adelantó que buscará un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos, incluso si eso implica abandonar el Mercosur. Esta postura, que prioriza los intereses de las grandes potencias sobre los de la región, ha sido criticada por expertos en política internacional.
Uno de los momentos más incómodos del discurso fue cuando Milei se refirió al escándalo de la criptomoneda $LIBRA, que lo tiene como protagonista de una estafa multimillonaria. "Vengan ahora a hablar de estafa piramidal. Dale", desafió, en un intento de desviar la atención sobre las acusaciones que vinculan a su entorno con pedidos de coimas y operaciones fraudulentas. Este comentario, lejos de aclarar la situación, profundizó las dudas sobre su responsabilidad en el caso.
La ausencia de la principal bancada opositora, Unión por la Patria, dejó un vacío imposible de ignorar en el recinto. Tampoco estuvieron presentes algunos legisladores de Democracia para Siempre y del Frente de Izquierda, quienes dejaron carteles en sus bancas con consignas como "Basta Milei. Estafador, hambreador, represor" y "Milei estafa y discrimina", en referencia a una resolución oficial que calificaba a las personas con discapacidad con términos ofensivos.
El discurso de Milei culminó con una advertencia al Congreso: "Si este Congreso eligiera no acompañar de forma mayoritaria al Gobierno nacional, sepan que eso no detendrá el proceso de cambio. Lo vamos a hacer librando la batalla que haya que librar en todos los frentes. Y nunca, pero nunca nos rendiremos". Minutos después, su asesor Santiago Caputo agredió al diputado radical Facundo Manes en los pasillos del Congreso, un episodio que refleja la violencia discursiva y de acción que caracteriza al gobierno de Milei.