El dirigente sindical y referente de la Comisión del Canal Magdalena cuestionó que el Gobierno nacional vuelva a impulsar una concesión privada de largo plazo sobre la Vía Navegable Troncal y alertó sobre el impacto estratégico, logístico y económico de la medida.
La nueva licitación de la Vía Navegable Troncal volvió a encender el debate sobre el control de la Hidrovía Paraná-Paraguay y el modelo de administración de una de las principales arterias comerciales de la Argentina. Tras conocerse las ofertas presentadas en el proceso impulsado por el Gobierno nacional, Pedro Wasiejko advirtió que “volver a concesionar la Hidrovía por 25 años es repetir un fracaso que pone en riesgo la soberanía argentina” y cuestionó la continuidad de un esquema que, según sostuvo, “ya demostró sus límites después de más de tres décadas”.
Wasiejko, integrante de la Comisión del Canal Magdalena convocada por el gobernador bonaerense Axel Kicillof, secretario general de FETIA y ex presidente del Astillero Río Santiago y del Puerto La Plata, sostuvo que la experiencia encabezada durante años por la empresa belga Jan de Nul “fracasó en términos de desarrollo de infraestructura marítima, integración logística y fortalecimiento de la soberanía nacional”. En ese sentido, remarcó que la nueva concesión proyectada por el Ejecutivo nacional “está pensada para garantizar negocios privados y no para mejorar la competitividad de los productores ni fortalecer la industria nacional”.
Las declaraciones se produjeron luego de la reunión realizada este lunes en la Cámara de Diputados, convocada por el diputado nacional Jorge Taiana, de la que participaron legisladores, especialistas en logística y representantes sindicales para analizar las implicancias económicas y geopolíticas de la licitación. Allí se expresó una fuerte preocupación por el rumbo del proceso y por la ausencia del Canal Magdalena dentro de la planificación oficial vinculada al sistema de navegación troncal.
Para Wasiejko, la exclusión de esa obra revela una orientación estratégica subordinada a intereses externos y alejada de una política soberana sobre las vías navegables. El Canal Magdalena es considerado por distintos sectores técnicos, sindicales y políticos como una infraestructura clave para conectar el litoral fluvial con el sistema marítimo argentino sin depender del paso por aguas bajo control uruguayo. Además, permitiría reducir costos logísticos, fortalecer la integración territorial y potenciar el desarrollo de puertos bonaerenses y patagónicos.
“El contexto internacional muestra hasta qué punto las rutas marítimas son un factor estratégico central”, señaló el dirigente, en referencia a las tensiones globales que afectan corredores comerciales como el canal de Suez, el canal de Panamá o el estrecho de Ormuz. “Resulta incomprensible que la Argentina siga postergando una obra fundamental como el Canal Magdalena”, sostuvo, al advertir que la ausencia de una política soberana sobre la Hidrovía profundiza la dependencia logística y limita la capacidad del Estado para planificar el comercio exterior.
El debate sobre la Hidrovía volvió a ocupar un lugar central luego de que el Gobierno avanzara en una nueva etapa licitatoria para concesionar el dragado y balizamiento de la Vía Navegable Troncal por un período de hasta 25 años. La discusión excede lo técnico y expone una disputa de fondo sobre quién controla la principal salida de las exportaciones argentinas, por donde circula cerca del 80 por ciento del comercio exterior del país.
Desde sectores sindicales, industriales y vinculados al sistema portuario advierten que la privatización prolongada de la Hidrovía consolida un esquema extractivo donde el Estado resigna capacidad de control, planificación y recaudación. También cuestionan que el diseño actual no contemple mecanismos efectivos para impulsar la marina mercante nacional, la industria naval y una política integrada de transporte fluvial y marítimo.
En ese marco, Wasiejko adelantó que distintos sectores impulsarán acciones políticas e institucionales para frenar el avance de la licitación en las condiciones actuales. “Vamos a hacer todo lo necesario para impedir que esta licitación avance y, si finalmente prospera, trabajar para revisarla, renegociarla o dejarla sin efecto en el futuro”, afirmó. Y concluyó: “Estamos frente a una decisión que compromete la soberanía, la autonomía logística y la capacidad del Estado argentino para definir una política estratégica sobre sus vías navegables”.