En Radio Con Vos, el economista cuestionó los fundamentos del discurso económico de Javier Milei y reivindicó el rol estratégico del Estado en el desarrollo, la inversión y la reducción de la desigualdad.
El economista, docente y escritor Guido Agostinelli participó del programa Un país en serio, emitido por Radio Con Vos y conducido por Gustavo Cano, con la participación de Rodrigo Agustín López y Cecilia Vera, donde desplegó una serie de críticas a los supuestos teóricos y empíricos que suelen estructurar el discurso económico libertario en la Argentina contemporánea. Con datos, ejemplos internacionales y referencias a sus libros Falacias libertarias y El experimento libertario, el especialista cuestionó la idea de que el desarrollo económico sea consecuencia de la reducción del Estado y la expansión irrestricta del libre mercado.
Uno de los principales ejes de su intervención fue la impugnación del llamado “Índice de Libertad Económica”, utilizado frecuentemente por Javier Milei para justificar su programa de gobierno. Agostinelli sostuvo que se trata de una construcción ideológica impulsada por sectores conservadores que presenta como modelos a países que, en rigor, mantienen una fuerte intervención estatal. Como ejemplo mencionó a Singapur, ubicado en el primer puesto de ese ranking, donde existen empresas públicas estratégicas, presión tributaria elevada, inversión estatal sostenida y un gobierno que lleva más de seis décadas en el poder.
También cuestionó la utilización selectiva de experiencias internacionales para validar el ideario libertario. Señaló que tanto Estados Unidos como China —dos de las principales economías del mundo— sostienen altos niveles de intervención pública, ya sea mediante déficit fiscal persistente, grandes planes de infraestructura o el protagonismo de empresas estatales en sectores estratégicos. “La discusión no es si hay Estado o no, sino qué tipo de Estado y para quién interviene”, sintetizó.
Durante la entrevista, Agostinelli también rechazó una de las comparaciones más frecuentes del oficialismo: la idea de que la economía nacional debe administrarse como una economía doméstica. Afirmó que esa simplificación desconoce el funcionamiento macroeconómico y recordó que la mayoría de los países desarrollados sostienen déficits fiscales como herramienta para estimular la producción, la inversión y el empleo.
En otro tramo de la conversación defendió el papel de las empresas públicas y cuestionó la narrativa que presenta al sector privado como sinónimo automático de eficiencia. Citó casos como YPF, Codelco en Chile y empresas estatales de Suecia y China para mostrar que la gestión pública puede ser eficaz cuando está orientada al desarrollo y bajo conducción adecuada.
Agostinelli también advirtió sobre el fuerte deterioro del sistema universitario argentino. Como docente de la UBA y de la Universidad Nacional de Avellaneda, denunció la caída del presupuesto universitario y la pérdida salarial de docentes, al tiempo que alertó sobre la contradicción de desfinanciar uno de los pocos sectores donde Argentina mantiene reconocimiento internacional.
En un contexto marcado por el ajuste, las privatizaciones y la retracción del Estado impulsadas por el gobierno de Milei, la intervención del economista volvió a poner sobre la mesa una discusión central: si el futuro del país se construye desde la lógica del mercado o desde una planificación pública capaz de orientar el desarrollo con inclusión social.