El gobierno bonaerense impulsa una obra hidráulica clave con financiamiento internacional para mitigar inundaciones y recuperar tierras productivas en el interior.
El Gobierno de la provincia de Buenos Aires llevó adelante la apertura de sobres para las obras del tramo V del río Salado, una intervención estratégica dentro del Plan Maestro Integral de la cuenca que busca mejorar la capacidad de drenaje, prevenir inundaciones y ampliar la superficie productiva. El acto administrativo se realizó en el marco de una licitación que recibió siete ofertas y contempla una inversión estimada de 138 millones de dólares, con financiamiento mixto que incluye un crédito del Banco Europeo de Inversiones y aportes del Tesoro provincial.
La obra, considerada una de las más emblemáticas en materia hidráulica para el territorio bonaerense, se desarrollará en dos etapas a lo largo de más de 60 kilómetros entre Bragado y la laguna Rocha, atravesando también los municipios de Alberti y Chacabuco. Los trabajos incluyen la adecuación, ensanche y profundización del cauce del río, así como la reconstrucción de siete puentes, tanto viales como ferroviarios, lo que permitirá optimizar el escurrimiento del agua en períodos de crecida y reducir el impacto de eventos climáticos extremos.
Desde el Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos destacaron que la iniciativa avanza a pesar del contexto de paralización de obras públicas por parte del Gobierno Nacional. En ese sentido, el ministro Gabriel Katopodis subrayó que se trata de una inversión clave para la provincia, orientada tanto a la prevención de inundaciones como al fortalecimiento de la producción agropecuaria. La intervención permitirá recuperar aproximadamente 400 mil hectáreas productivas, en una región particularmente afectada por el exceso de lluvias y las limitaciones en el drenaje.
El subsecretario de Recursos Hídricos, Néstor Álvarez, remarcó que el proyecto forma parte de una política de Estado sostenida en el tiempo y señaló que el tramo V representa la etapa final de un plan integral que abarca gran parte del territorio bonaerense. La cuenca del río Salado cubre más de la mitad de la provincia, alcanza a 59 municipios y tiene un impacto directo sobre más de un millón y medio de habitantes, además de constituir una de las principales áreas productivas del país.
El Plan Maestro Integral apunta a mitigar tanto inundaciones como sequías mediante una intervención estructural sobre el curso del río, aumentando su capacidad de conducción y generando áreas de contención para excedentes hídricos. Este esquema permite que zonas históricamente anegadas puedan incorporarse a la producción, al tiempo que se preservan los humedales y el equilibrio ambiental de la región.
En paralelo, el avance de este tramo contrasta con la situación del tramo IV, cuya ejecución depende del Gobierno Nacional y permanece parcialmente paralizada por falta de financiamiento. Según datos oficiales, los subtramos pendientes podrían haberse completado con recursos provenientes del Fideicomiso de Infraestructura Hídrica, nutrido por el impuesto a los combustibles, pero que no fueron destinados a ese fin. La interrupción de esas obras ya genera impactos negativos en miles de hectáreas y retrasa la finalización integral del sistema.
Con la concreción del tramo V, la provincia busca completar una obra histórica que lleva décadas de desarrollo y que resulta central para la planificación territorial, la producción y la adaptación frente al cambio climático. La apuesta, en un contexto de restricciones económicas, refuerza el rol del Estado provincial en la ejecución de infraestructura estratégica para el desarrollo y la protección de amplias regiones del interior bonaerense.