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Nota Completa

Audacia para reconstruir

Publicado : 18/04/2026
(Review)

Francisco Echarren planteó un modelo de desarrollo con Estado activo, cuestionó el rumbo económico y llamó a una dirigencia “sin miedo ni especulación”

En un escenario atravesado por el ajuste, la paralización de la obra pública y el deterioro de las condiciones de vida, el intendente de Castelli, Francisco Echarren, se metió de lleno en el debate sobre el rumbo del país y la reconstrucción de una alternativa política. Lo hizo con una definición que atraviesa tanto su gestión como su mirada nacional: la necesidad de actuar con audacia, sin especulación y con capacidad de articular intereses diversos en función de un proyecto de desarrollo. En diálogo con Gustavo Cano, en Un país en serio, el programa que conduce junto a Adriana Zerdin por Radio Con Vos (FM 89.9), el dirigente —uno de los referentes jóvenes con mayor proyección de la provincia de Buenos Aires— defendió la creación de una Agencia de Inversiones y Desarrollo municipal y trazó un diagnóstico crítico del presente económico y social.

La iniciativa, explicó, no surge de un laboratorio teórico sino de una lectura concreta del territorio. Castelli, como muchos distritos del interior, está íntimamente ligado al agro, un sector que —según señaló— tiene una enorme capacidad para generar riqueza, pero no necesariamente para distribuirla. En ese punto aparece el núcleo de su propuesta: transformar esa riqueza en trabajo a través de la industrialización, y hacerlo con un Estado que no se retira sino que ordena, articula y promueve.

“El desarrollo es industrializando el campo. La riqueza se distribuye generando trabajo, y el trabajo lo genera la industria”

La Agencia de Inversiones y Desarrollo busca precisamente eso: sentar en una misma mesa a productores, pymes, prestadores de servicios —especialmente energéticos— y al sistema educativo, bajo la premisa de que no hay modelo productivo posible sin una transformación profunda en la formación y capacitación. Lejos de los discursos de trinchera, Echarren insistió en la necesidad de construir acuerdos amplios, incluso entre actores que piensan distinto, pero comparten objetivos de crecimiento y desarrollo.

“Tenemos que dejar atrás la Argentina sectaria y sentarnos todos en la misma mesa, sin fanatismos”

Ese llamado al pragmatismo, sin embargo, no implica neutralidad frente al contexto. Por el contrario, el intendente fue categórico al describir el impacto del actual modelo económico, al que vinculó con una caída sostenida del consumo, una pérdida acelerada del poder adquisitivo y un deterioro generalizado de las condiciones de vida. Desde su perspectiva, el respaldo inicial al gobierno de Javier Milei debe leerse como expresión de una decepción acumulada, pero advirtió que esa expectativa ya comenzó a resquebrajarse frente a la experiencia cotidiana.

“La gente no es que no llega a fin de mes: no llega al día diez”

Echarren no esquivó la autocrítica. Reconoció que parte de ese escenario se explica por las limitaciones de gestiones anteriores para dar respuestas efectivas, y planteó que el desafío actual es doble: entender por qué se llegó a este punto y construir una alternativa que no repita los mismos errores. En ese marco, cuestionó las posiciones dentro del propio espacio político que apuestan a la especulación o al desgaste del gobierno sin ofrecer un proyecto claro.

“No son tiempos para tibios ni para especular. Hay que salir a decir lo que pasa y construir una alternativa”

La dimensión generacional atraviesa buena parte de su análisis. Echarren se ubicó como parte de una generación “hija de la democracia y víctima del neoliberalismo”, marcada por las consecuencias sociales y económicas de los años noventa. Esa experiencia, sostuvo, funciona hoy como un espejo en el que se reflejan procesos actuales: desindustrialización, apertura indiscriminada de importaciones, energía a precios internacionales y debilitamiento del mercado interno.

“Todo lo que está pasando hoy ya lo vivimos. Y no hay que tener sangre en las venas para no rebelarse”

Esa rebeldía, aclaró, debe traducirse en gestión concreta. En Castelli, su administración impulsó políticas de acceso a la vivienda a partir de la generación de suelo urbano, fideicomisos públicos y la creación de una inmobiliaria municipal que convirtió al Estado local en un actor central del mercado. Ese modelo permitió avanzar en la construcción de cientos de viviendas, muchas de ellas en el marco de programas nacionales que quedaron paralizados tras el cambio de gobierno.

Frente a ese escenario, el municipio decidió no abandonar las obras inconclusas y avanzó con una solución que combinó intervención estatal y esfuerzo comunitario: entregar viviendas en estado avanzado para que las propias familias pudieran completarlas. La decisión, explicó, respondió a una lógica concreta: evitar el deterioro de lo construido y sostener una política pública clave en un contexto adverso.

“No podíamos dejar que las casas se arruinen. Había familias esperando y un Estado que se retiraba”

En ese punto, también destacó el rol del gobierno bonaerense en la reactivación parcial de obras a través de programas específicos, lo que permitió amortiguar el impacto de los recortes nacionales. La comparación, implícita pero constante, entre distintos niveles del Estado funciona como una clave de lectura sobre los modelos en disputa.

Hacia el final de la entrevista, Echarren volvió sobre una idea que atraviesa toda su intervención: la audacia. Audacia para gestionar, para construir acuerdos, para confrontar cuando es necesario y para proponer un horizonte distinto. En un contexto que definió como crítico, planteó que la reconstrucción del país no vendrá de la inercia ni del cálculo político, sino de decisiones claras y de una dirigencia dispuesta a asumir riesgos.

“Un país en serio se construye, sobre todo en este momento, con mucha audacia”