Este sábado en La Tablada se señalizará el lugar donde fue secuestrado José Reinaldo Rizzo, detenido desaparecido por la dictadura. Organizaciones de derechos humanos vuelven a inscribir la memoria en el territorio.
Este sábado 11 de abril a las 17 horas, en Berón de Astrada 5300, en la localidad de La Tablada, se llevará adelante una nueva jornada de señalización en el marco de la iniciativa Esquinas por la Memoria, esta vez en homenaje a José Reinaldo Rizzo, detenido desaparecido y asesinado por la dictadura cívico-militar. La actividad es impulsada por H.I.J.O.S. La Matanza, la Mesa de la Memoria local y el Instituto Centro San José de González Catán, en una acción colectiva que vuelve a poner en primer plano la disputa por el sentido del pasado en el espacio público.
Rizzo fue secuestrado el 17 de noviembre de 1976 en su vivienda de La Tablada, en un operativo violento que formó parte del engranaje sistemático del terrorismo de Estado desplegado durante esos años. Tras su secuestro, fue trasladado a la Brigada de Investigaciones de San Justo, donde permaneció cautivo hasta aproximadamente el 20 de diciembre. Luego fue derivado a la Brigada de Investigaciones de Avellaneda, uno de los centros clandestinos más emblemáticos del circuito represivo, conocido como “El Infierno”, donde se pierde su rastro en el marco de las prácticas de desaparición forzada.
La señalización de estos espacios no es un gesto simbólico aislado, sino una intervención política concreta sobre el territorio. Allí donde el aparato represivo intentó imponer el silencio, la desaparición y el anonimato, las organizaciones de derechos humanos inscriben memoria, reconstruyen historias y restituyen identidades. Cada esquina marcada es también una forma de señalar que el horror tuvo lugar en los barrios, en las casas, en la vida cotidiana, y que su recuerdo sigue siendo una herramienta central para la construcción democrática.
En ese sentido, la jornada del sábado se inscribe en una larga tradición de lucha por memoria, verdad y justicia, que en La Matanza mantiene una fuerte presencia territorial. Señalizar la esquina donde Rizzo fue secuestrado implica no solo homenajear su vida y su militancia, sino también disputar el sentido del espacio público frente a los intentos de negacionismo y relativización del terrorismo de Estado. Es, en definitiva, arrebatarle al olvido aquello que el aparato represivo quiso borrar, y afirmar que en cada barrio hay historias que siguen interpelando el presente.