A 50 años del golpe, vuelve Cine por la Identidad con la proyección de LS83 y un debate con sus realizadores en la ex ESMA.
En el marco de las actividades por los 50 años del golpe de Estado, el ciclo Cine por la Identidad retoma su programación con una propuesta que pone en primer plano el valor político del archivo y la construcción de memoria colectiva. Este viernes 27 de marzo a las 18 horas, en el auditorio de la Casa por la Identidad del Espacio Memoria y Derechos Humanos (ex ESMA), se proyectará el documental LS83, seguido de un debate con su director, Herman Szwarcbart, y los productores Santiago Borensztejn y Nicolás Gil Lavedra.
La película propone un recorrido singular por la historia reciente argentina a partir del cruce entre la memoria personal del escritor Martín Kohan y el archivo inédito del noticiero de Canal 9, que abarca el período entre 1973 y 1980, años atravesados por la violencia política, el golpe cívico-militar y la posterior instauración del terrorismo de Estado. En ese cruce entre lo íntimo y lo colectivo, LS83 no solo reconstruye una época, sino que interpela las formas en que esa historia fue narrada —y muchas veces ocultada— por los medios de comunicación.
El Espacio Memoria, emplazado en el predio donde funcionó uno de los centros clandestinos de detención más emblemáticos de la dictadura, vuelve a ser escenario de una actividad que articula cultura, política y derechos humanos. La elección del lugar no es casual: proyectar allí un documental construido a partir de archivos televisivos implica también disputar el sentido de esas imágenes, resignificarlas y devolverlas a la sociedad en clave de memoria activa.
El ciclo Cine por la Identidad, impulsado históricamente por organismos de derechos humanos, se consolidó como una herramienta fundamental para acercar a nuevas generaciones a los debates sobre identidad, apropiación y reconstrucción histórica. En un contexto donde resurgen discursos negacionistas y se intenta relativizar el carácter sistemático del terrorismo de Estado, este tipo de iniciativas adquiere una relevancia renovada, no solo como ejercicio cultural, sino como intervención política.
Con entrada libre y gratuita, la convocatoria no se limita a una proyección cinematográfica, sino que propone un espacio de reflexión colectiva donde el pasado reciente se pone en discusión desde el presente. A medio siglo del golpe, la memoria no aparece como un ritual estático, sino como un territorio en disputa que exige ser habitado, revisitado y defendido frente a los intentos de olvido o tergiversación.