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Nota Completa

EL TANGO NUEVO VUELVE A BOEDO CON UNA NOCHE DE CRUCE Y RENOVACIÓN

Publicado : 26/03/2026
(Review)

El ciclo Tango Nuevo inicia su quinta temporada en Hasta Trilce con Pablo Sensottera, María José Carrizo y La Cruceta, en una apuesta que reafirma la vigencia de una escena en constante transformación.

El barrio de Boedo volverá a ser escenario de una de las expresiones más inquietas y contemporáneas del género rioplatense con una nueva edición del ciclo Tango Nuevo en Hasta Trilce, que este sábado 28 de marzo abrirá su quinta temporada con una propuesta que cruza tradición y experimentación. La cita, prevista para las 22.30 en la sala ubicada en Maza 177, pone en escena a Pablo Sensottera junto a María José Carrizo y el grupo La Cruceta, en una noche que promete tensión creativa, búsqueda estética y diálogo con las raíces del tango.

Lejos de los circuitos más comerciales, el ciclo Tango Nuevo se consolidó en los últimos años como un espacio de referencia para músicos que exploran los márgenes del género, desarmando sus estructuras más rígidas y proyectándolo hacia nuevas formas de expresión. En ese marco, la presencia de Sensottera —uno de los nombres vinculados a la renovación del lenguaje tanguero— se inscribe en una tradición que no reniega del pasado, pero tampoco se conforma con repetirlo. La participación de María José Carrizo y La Cruceta refuerza esa lógica de cruce, donde las voces y las formaciones colectivas amplían el horizonte sonoro.

El espacio Hasta Trilce, con su impronta cultural y su arraigo en el circuito independiente porteño, vuelve a funcionar como plataforma para este tipo de experiencias que combinan música, pensamiento y sensibilidad urbana. La elección de la Sala Liliana Bodoc no es menor: su capacidad limitada configura un ámbito de cercanía entre artistas y público, donde la escucha se vuelve más intensa y el vínculo más directo, en contraste con la lógica de consumo masivo que domina otros ámbitos de la industria cultural.

En un contexto donde las políticas culturales atraviesan un proceso de ajuste y retracción, la persistencia de estos ciclos adquiere un valor político además de artístico. Sostener espacios de creación y circulación para expresiones emergentes no solo implica defender una tradición musical, sino también garantizar la continuidad de una identidad colectiva que encuentra en el tango una de sus formas más profundas de narrarse a sí misma.

Con entradas anticipadas disponibles y una capacidad reducida, la convocatoria apela a un público que no solo busca espectáculo, sino también experiencia. El Tango Nuevo, en ese sentido, no es una etiqueta estética sino una práctica viva que interpela, incomoda y se reinventa. Y Boedo, una vez más, se convierte en territorio fértil para que esa transformación siga ocurriendo.