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Nota Completa

EL AJUSTE QUE SE SIENTE EN LA MESA

Publicado : 23/03/2026
(Review)

La caída del consumo y el deterioro del mercado interno exponen el impacto cotidiano del modelo económico del gobierno.

El programa económico del gobierno de Javier Milei empieza a mostrar con claridad sus efectos más concretos en la vida cotidiana: el consumo cae, las ventas se retraen y el mercado interno se enfría en un contexto donde el ajuste deja de ser una variable macroeconómica para convertirse en una experiencia tangible en los hogares argentinos. Lo que desde el oficialismo se presenta como un proceso de ordenamiento, en la práctica se traduce en una contracción que impacta de lleno en el poder adquisitivo y en la dinámica comercial.

Los indicadores de consumo masivo reflejan una tendencia sostenida a la baja, con caídas que se verifican tanto en grandes cadenas como en comercios de cercanía. La retracción no distingue rubros y afecta especialmente a alimentos, productos básicos y bienes de primera necesidad, un dato que revela la profundidad del fenómeno. La pérdida del salario real, en un contexto de inflación persistente, explica en gran medida este comportamiento, configurando un escenario donde cada compra se vuelve una decisión más restringida.

El impacto no se limita a los consumidores. Desde el sector empresarial comienzan a encenderse señales de alerta frente a un mercado interno debilitado que compromete la actividad económica. Comerciantes, pymes y grandes empresas coinciden en señalar la dificultad creciente para sostener niveles de venta, en un contexto donde la demanda se contrae y la incertidumbre condiciona cualquier proyección a mediano plazo. El círculo se retroalimenta: menos consumo implica menos producción, menos empleo y, en consecuencia, mayor retracción.

En ese marco, la narrativa oficial, centrada en la necesidad de ajuste y estabilización, encuentra un límite en la experiencia concreta de la sociedad. La idea de que el sacrificio presente habilitará una mejora futura convive con una realidad donde los efectos del ajuste son inmediatos y profundos. La economía real, la que se expresa en el supermercado, en el almacén de barrio o en la feria, se convierte así en el termómetro más preciso para medir el impacto del modelo.

El deterioro del mercado interno no es un fenómeno aislado, sino parte de una reconfiguración más amplia de la economía argentina, donde la apertura, la desregulación y la reducción del rol del Estado redefinen las reglas de juego. En ese proceso, los sectores más vulnerables vuelven a quedar expuestos, mientras se debilitan mecanismos históricos de protección y redistribución.

La caída del consumo, en definitiva, no es solo un dato estadístico: es la expresión cotidiana de un modelo económico que reordena prioridades y redistribuye costos. En esa tensión entre discurso y realidad, entre promesa y presente, se juega una parte central del clima social que atraviesa hoy a la Argentina.