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EL CONSUMO DE CARNE ESTÁ EN SU NIVEL MÁS BAJO EN 20 AÑOS

Publicado : 19/03/2026
(Review)

La Cámara de la Industria y Comercio de Carnes registró una caída interanual del 13,8%. El encarecimiento de los cortes vacunos empujó a las familias argentinas a reemplazar la carne por pollo y cerdo.

El consumo de carne vacuna en la Argentina cayó a su nivel más bajo en los últimos 20 años, según alertó la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes. La caída interanual es del 13,8%, una contracción que expresa con una sola cifra el deterioro del poder adquisitivo de las familias argentinas durante los dos años de gestión de Javier Milei. El asado, símbolo cultural de una forma de vida que atraviesa todas las clases sociales del país, se convirtió en un lujo para una porción creciente de la población.

El mecanismo es conocido y brutal en su simplicidad. El encarecimiento sostenido de los cortes vacunos empujó a las familias a buscar proteínas más económicas: el pollo y el cerdo ganaron espacio en las mesas donde antes reinaba la vaca. No es un cambio de hábitos voluntario ni una tendencia cultural. Es la respuesta racional de hogares que administran ingresos que no alcanzan frente a precios que no paran de subir. Detrás del número hay una familia que antes compraba asado y ahora compra pollo porque no le queda otra.

Los factores que explican el derrumbe son la suba sostenida de precios, la pérdida de poder adquisitivo y una menor oferta de carne. Los tres responden a decisiones de política económica: la liberalización de precios, la caída del salario real y las condiciones del mercado ganadero en un contexto de retracción del consumo interno generalizada. No es un fenómeno externo ni una mala racha climática. Es el resultado directo de un modelo que priorizó el equilibrio fiscal sobre el bolsillo de los trabajadores.

El dato del consumo de carne se suma a una serie de indicadores que describen el mismo fenómeno desde distintos ángulos. La morosidad bancaria se duplicó. Los comedores comunitarios atienden entre un 40 y un 50% más de demanda. El desempleo trepó al 7,5%. Santa Fe perdió más de 310 establecimientos industriales y 8.200 empleos en dos años. Los municipios salteños advierten que todos los días llega gente a pedir ayuda. El consumo de carne en su mínimo histórico no es una anécdota gastronómica. Es un termómetro.