El diputado Rodolfo Tailhade advirtió que la llegada de Juan Bautista Mahiques al Ministerio de Justicia marca el inicio de una nueva etapa de intervención política sobre el sistema judicial federal.
El nuevo ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, anunció en su primera noche en el cargo el inicio del trámite para cubrir 200 vacantes de jueces, 72 fiscales y 65 defensores oficiales en la Justicia Federal. La magnitud de los nombramientos proyectados no es un dato administrativo: es la fotografía de una estrategia de control institucional que el diputado nacional Rodolfo Tailhade, miembro del Consejo de la Magistratura, describió con precisión en declaraciones a Tiempo Argentino.
"En los dos años de Cúneo Libarona prácticamente no hicieron nada. Y todo lo que querían hacer era bloqueado. Ahora me doy cuenta de que la que impedía los avances en la gestión era la propia Karina porque no confiaba en ellos, porque no confiaba en Santiago Caputo. Karina agarra la manija total del Ministerio", señaló Tailhade. La lectura del legislador ofrece una clave interpretativa que va más allá del cambio de ministro: lo que se reorganiza no es solo una cartera del Ejecutivo sino la cadena de mando sobre uno de los resortes más sensibles del poder en la Argentina.
El reemplazo de Cúneo Libarona por Mahiques no es un movimiento técnico. Mahiques llega al ministerio como hombre de confianza de Karina Milei en un momento en que el gobierno necesita destrabar una agenda judicial que estuvo paralizada durante dos años. Esa agenda tiene dos ejes centrales según Tailhade: la intensificación de la persecución judicial contra Cristina Fernández de Kirchner y el desbloqueo de pliegos de magistrados que el Senado tiene pendientes de tratamiento.
"Van a volver a aparecer los vicios de antes y con esta mayoría aparente que el gobierno tiene en el Senado tendrían el camino despejado. Además, quedan dos años del gobierno de Milei que para mí van a ser de recesión y de represión, con lo cual eso tiene que estar blindado fundamentalmente en Comodoro Py", advirtió el legislador. La referencia a Comodoro Py, sede de los tribunales federales donde se tramitan las causas de mayor sensibilidad política del país, sintetiza el núcleo de la preocupación: un Poder Judicial reconfigurado a medida del oficialismo en el tramo final de un gobierno que enfrenta un escenario económico y social cada vez más deteriorado.
La cobertura de cientos de vacantes judiciales en ese contexto tiene una lógica que la historia argentina conoce bien. Mahiques no llegó al ministerio a gestionar expedientes. Llegó a ejecutar una agenda que su antecesora no pudo o no quiso ejecutar. Los primeros anuncios de su gestión lo confirman.