El sindicalismo respalda masivamente el movimiento "Derecho al Futuro", en un giro que refleja tensiones internas dentro del peronismo.
La Confederación General del Trabajo (CGT) dio un paso clave al respaldar el lanzamiento de "Derecho al Futuro", el espacio político impulsado por el gobernador bonaerense Axel Kicillof. Este apoyo no solo consolida al axelismo como una fuerza emergente dentro del peronismo, sino que también marca un distanciamiento cada vez más claro con Cristina Fernández de Kirchner, con quien el sindicalismo mantiene una relación históricamente compleja.
El documento de lanzamiento del movimiento de Kicillof cuenta con las firmas de los tres cosecretarios generales de la CGT: Héctor Daer, Carlos Acuña y Octavio Argüello. Además, adhirieron líderes sindicales de peso como Hugo Moyano (Camioneros), Juan Carlos Schmid (CATT), Cristian Jerónimo (Vidrio) y Gerardo Martínez (UOCRA), entre otros. Más de 70 delegaciones regionales de la central obrera también brindaron su apoyo, consolidando un respaldo casi unánime.
Este alineamiento no es casual. Desde la llegada de Javier Milei al poder, la CGT comenzó a acercarse a Kicillof, viendo en él una figura que podría abrir el juego dentro del peronismo y recuperar el protagonismo que el sindicalismo perdió en los últimos años. El objetivo es claro: asegurar una mayor representación gremial en las listas legislativas para 2025, tanto en la Cámara de Diputados como en la Legislatura bonaerense.
La relación entre la CGT y Cristina Kirchner nunca fue sencilla, pero en los últimos meses el distanciamiento se ha vuelto más evidente. Ninguno de los dirigentes cegetistas estuvo presente en el acto de asunción de CFK al frente del PJ Nacional, un vacío que contrastó con la presencia unánime del triunvirato de secretarios generales en los primeros actos del axelismo el año pasado.
El nexo para las adhesiones gremiales fue Walter Correa, ministro de Trabajo de Kicillof y dirigente del gremio de curtidores. Su rol fue clave para consolidar el apoyo de más de 70 delegaciones regionales y federaciones de peso como FATSA (Sanidad), Peones de Taxis y Gráficos, entre otras.
Sin embargo, no todos los sectores se sumaron al respaldo a Kicillof. Ausentes notables fueron los gremios alineados con la Corriente Federal kirchnerista, como Bancarios y SMATA, así como el ex secretario general cegetista Pablo Moyano, quien mantiene su lealtad a CFK.
El respaldo a Kicillof no se limitó a la CGT. El gobernador también cosechó el apoyo de las dos CTA: la que lidera el diputado nacional Hugo Yasky y la de Hugo "Cachorro" Godoy, hoy alineadas y trabajando en conjunto.
Para la CGT, el año 2025 será clave. En noviembre se realizará el congreso para la renovación de autoridades, y en los meses previos muchos dirigentes deberán revalidar su conducción en sus propios gremios. Sin embargo, la pelea central será por recuperar peso en la interna peronista, después de haber sido relegados en el último armado de listas por la "lapicera" de CFK.