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Nota Completa

CRECEN LAS DUDAS SOBRE EL MODELO ECONÓMICO ARGENTINO

Publicado : 06/03/2026
(Review)

Seis de los principales bancos globales recomendaron a sus clientes vender bonos argentinos.

Seis de los bancos más poderosos del mundo le enviaron ayer una señal de alarma al gobierno de Javier Milei: Citigroup, JPMorgan Chase, Bank of America, Barclays, Wells Fargo y BofA Securities recomendaron a sus clientes desprenderse de bonos argentinos ante las dudas crecientes sobre la capacidad de pago del país y la fragilidad de su posición financiera frente al contexto global.
La advertencia más contundente fue directa: "Argentina es uno de los mercados más expuestos ante un cambio en el clima financiero global". En un mundo donde la volatilidad financiera crece, esa exposición puede traducirse rápidamente en fuga de capitales, presión sobre el tipo de cambio y mayor deterioro de reservas.

Los argumentos que sustentan la recomendación son tres y apuntan al corazón del modelo. Primero, las reservas netas del Banco Central continúan en terreno negativo, uno de los talones de Aquiles más persistentes de la gestión. Segundo, el cepo cambiario sigue vigente sin señales claras de salida, lo que limita la capacidad del país de atraer y retener divisas. Tercero, los analistas de estas entidades dudan de que el sector agropecuario liquide divisas al tipo de cambio actual, lo que compromete una de las principales fuentes de ingreso de dólares genuinos.

El golpe tiene un peso simbólico que va más allá de lo financiero. El gobierno de Milei construyó buena parte de su legitimidad sobre la idea de que los mercados internacionales confiaban en su programa económico. Esa narrativa se sostiene cada vez con más dificultad. Quienes ahora recomiendan salir de los bonos argentinos no son economistas heterodoxos ni opositores políticos: son los mismos bancos de Wall Street a los que el oficialismo presentó durante meses como respaldo de su gestión.

La situación se da además en un contexto interno que no ayuda. La industria retrocede, el consumo se desploma, la morosidad en el crédito escala y los salarios no logran recuperar el terreno perdido frente a la inflación. Para los grandes bancos globales, ese combo de vulnerabilidades externas e internas convierte a Argentina en una apuesta de alto riesgo.