En la apertura de sesiones bonaerenses, el gobernador defendió el rol del Estado, criticó el programa económico nacional y convocó a construir un proyecto productivo federal.
El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, transformó la apertura de sesiones ordinarias de la Legislatura bonaerense en una tribuna política de alto voltaje contra el programa económico del presidente Javier Milei, al que vinculó con un proceso de deterioro social, caída de la actividad productiva y expansión del endeudamiento de los sectores populares.
Con un discurso que combinó diagnóstico económico y confrontación política, Kicillof afirmó que la Argentina atraviesa una “tragedia nacional en curso”, al tiempo que cuestionó la narrativa oficial sobre la recuperación económica. El mandatario bonaerense sostuvo que las políticas de ajuste fiscal están generando un enfriamiento deliberado de la actividad productiva, con impacto directo sobre el empleo industrial y el consumo interno.
El gobernador apuntó contra la idea de que el mercado pueda organizar el desarrollo económico sin intervención estatal y sostuvo que la llamada “mano invisible” no garantiza crecimiento ni distribución del ingreso. En esa línea, defendió el rol del Estado como herramienta de planificación productiva, inversión en infraestructura y protección del empleo formal.
Uno de los ejes centrales del discurso fue la construcción de un polo político y territorial de oposición al gobierno nacional. Kicillof llamó a superar la lógica de la mera resistencia al ajuste y propuso la construcción de una alternativa política capaz de disputar el sentido del desarrollo económico, con un modelo federal que priorice la industria nacional, las economías regionales y el mercado interno.
El discurso también estuvo atravesado por el contexto de conmemoración de los 50 años del golpe de Estado de 1976. Kicillof rindió homenaje a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo y advirtió sobre el avance de las derechas radicalizadas en el mundo, a las que caracterizó como expresiones políticas que reemplazan el debate democrático por la confrontación cultural y el discurso del odio como estrategia de acumulación de poder.
En materia educativa, el gobernador anunció la firma de un decreto para garantizar el acceso universal a la sala de 3 años en la provincia de Buenos Aires, en el marco de una política de ampliación de derechos que busca fortalecer el sistema educativo público desde la primera infancia hasta la educación universitaria.
El mandatario también utilizó el discurso para cuestionar la situación económica nacional, señalando que sectores empresariales, comunicadores y referentes económicos históricamente alineados con visiones liberales describen el actual escenario como un proceso de estanflación, caracterizado por la combinación de inflación persistente y estancamiento de la producción.
La intervención de Kicillof se produce en medio de una disputa política abierta por el rumbo económico del país y por el control de la agenda social y productiva entre la administración nacional y los gobiernos provinciales.
El acto concluyó con una defensa del papel del Estado como motor de desarrollo y con la reivindicación de una estrategia política orientada a sostener el empleo, la producción y el poder adquisitivo de los sectores populares en la provincia de Buenos Aires.