El bloque conservador liderado por Friederich Merz fue el más votado, pero necesitará pactar con otros partidos para formar una mayoría en el Bundestag, tras un resultado ajustado que refleja la polarización política del país.
El bloque conservador, formado por la Unión Social Cristiana (CSU) y la Unión Demócrata Cristiana (CDU), obtuvo entre el 28,6% y el 29% de los votos en las elecciones, logrando alrededor de 210 escaños. Sin embargo, aunque se posicionó como la primera fuerza política, Merz no alcanzó la mayoría absoluta y deberá buscar alianzas para gobernar. En segundo lugar, se ubicó la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), que alcanzó entre el 19,6% y el 19,8% de los votos, consolidándose como un actor clave en el panorama político alemán.
El Partido Socialdemócrata (SPD) de Olaf Scholz sufrió un golpe histórico, quedando en tercera posición con solo un 16% de los votos, lo que representa su peor desempeño en 161 años de historia. A pesar de la derrota, el SPD mantiene 118 escaños y no descarta colaborar con los conservadores en futuras negociaciones. Por su parte, Los Verdes y La Izquierda (Die Linke) lograron representación, mientras que el Partido Liberal (FDP) y la fuerza populista de izquierda Alianza Sahra Wagenknecht (BSW) se encuentran al borde de superar el umbral del 5% para ingresar al Bundestag.
El alto nivel de participación, que superó el 83%, subraya la polarización y el descontento generalizado entre los votantes, lo que hace aún más inciertas las negociaciones para formar un gobierno estable. Según las proyecciones, Merz podría optar por una "gran coalición" con el SPD, sumando entre ambos 327 de los 630 escaños del Bundestag. Sin embargo, otras fuentes sugieren que sería necesario un acuerdo tripartito con Los Verdes o La Izquierda, lo que complicaría aún más la formación de un Ejecutivo.
Merz, al reafirmar su victoria, pidió negociaciones rápidas para formar un gobierno y garantizar que Alemania vuelva a ser bien gobernada. Sin embargo, el resultado quedó por debajo de las expectativas, lo que representa el segundo peor desempeño histórico del bloque conservador, solo superado por las elecciones de 2021. "Formaré un gobierno que represente a toda la población. Nos esforzaremos por resolver los problemas de este país, aunque la forma en que se logrará aún es incierta", afirmó.
Markus Söder, líder de la CSU, reconoció que un par de puntos adicionales hubieran facilitado la formación de un gobierno más estable. "Si no se logra un cambio de política, eso puede dar más fuerza a los radicales", advirtió, haciendo referencia al ascenso de la AfD.
Por otro lado, los manifestantes se agruparon fuera del bunker del partido conservador para expresar su rechazo a la victoria de Merz, particularmente por su postura sobre inmigración y su disposición a negociar con la AfD en votaciones parlamentarias recientes. "CDU, shame on you" (CDU, debería darte vergüenza) corearon, en medio de un clima de tensión política.
A pesar de sus negativas a formar coaliciones con la extrema derecha, las especulaciones sobre una posible reconsideración de Merz se mantienen si la AfD se presenta como la única opción para lograr una coalición bipartita. "No cuestionaré el legado de la CDU solo por una autodenominada Alternativa para Alemania", declaró Merz, manteniendo su rechazo firme a una alianza con la ultraderecha.
En tanto, AfD celebró su mejor resultado electoral, afirmando que su desempeño en las urnas refleja el mandato de la población para generar un cambio político. Alice Weidel, líder del partido, subrayó que AfD está "firmemente anclado" en el panorama político alemán y pidió que los votantes de la CDU expliquen cómo cumplirán sus promesas si se alían con la izquierda. "Está claro que los ciudadanos quieren un cambio político y quieren una coalición negriazul", afirmó, refiriéndose a la posibilidad de un gobierno entre conservadores y la AfD.
El canciller saliente, Olaf Scholz, felicitó al bloque conservador, aunque reconoció que el resultado del SPD fue una "derrota amarga", siendo la primera vez en la historia del partido que ocupa la tercera posición. El copresidente del SPD, Lars Klingbeil, abogó por un "cambio generacional" en el partido, mientras que otras figuras prominentes, como Boris Pistorius, señalaron la derrota como "catastrófica", aunque no descartaron colaborar con los conservadores.
Los Verdes, representados por Robert Habeck, mostraron disposición para seguir asumiendo responsabilidades gubernamentales si los números lo permiten. "Queremos seguir gobernando. Si es posible, lo sabremos tras una larga noche", dijo Habeck, dejando abierta la puerta a una posible coalición verde en el futuro.
Con la polarización política en aumento, Alemania se enfrenta a un panorama complejo en la formación de su próximo gobierno, con múltiples opciones de coalición que podrían cambiar el rumbo del país.