Durante el debate en la Cámara de Diputados, el dirigente cuestionó la ampliación del período de prueba y el esquema alternativo a la indemnización por antigüedad incluido en el proyecto oficial, al que calificó como una “regresión de derechos”.
Juan Grabois rechazó este miércoles en la Cámara de Diputados los cambios laborales impulsados por el gobierno de Javier Milei, durante la sesión en la que se discutieron los artículos vinculados a la extensión del período de prueba y la habilitación de fondos de cese laboral en reemplazo de la indemnización tradicional. El dirigente sostuvo que la iniciativa modifica el equilibrio jurídico entre empleador y trabajador y reduce garantías frente al despido arbitrario. “Esto no es modernización, es obsolescencia y retroceso”, afirmó ante el recinto.
El proyecto oficial propone ampliar el período de prueba —lo que permite la desvinculación sin indemnización durante los primeros meses de contratación— y habilitar mecanismos alternativos al esquema de indemnización por antigüedad mediante acuerdos colectivos. Para sectores críticos, esos puntos alteran uno de los pilares del derecho laboral argentino. “¿Cómo se puede hablar de libertad entre desiguales? La libertad en las asimetrías es la libertad del poder”, planteó Grabois, al advertir que la reducción de costos de despido incrementa la vulnerabilidad del trabajador.
El discurso generó cruces con legisladores oficialistas y reacciones desde distintas bancadas opositoras, en una sesión atravesada por tensiones políticas y negociaciones paralelas. El dirigente también cuestionó que la reforma no incorpore regulaciones específicas para nuevas modalidades laborales vinculadas a plataformas digitales y tecnologías emergentes. Según argumentó, una actualización normativa debería enfocarse en fortalecer ingresos y estabilidad, en lugar de flexibilizar condiciones de contratación.
En el tramo final de su intervención, citó al papa Francisco para reforzar su posición sobre la centralidad del trabajo con derechos. “Trabajo sin derecho no es trabajo, es esclavitud”, expresó, y pidió a los legisladores que no acompañen artículos que, a su juicio, implican un retroceso en estándares consolidados. La referencia elevó el tono político del debate en el recinto.
La discusión por la reforma laboral se inscribe en el núcleo del programa económico del Ejecutivo y aparece como uno de los puntos más sensibles del tratamiento legislativo. Con un escenario de votación ajustado y posiciones aún en negociación, el resultado final dependerá de acuerdos entre bloques dialoguistas y el oficialismo, en una disputa que combina impacto económico inmediato y redefinición estructural del régimen laboral.