El recorte afecta la provisión de morfina y metadona para pacientes oncológicos y dejó sin trabajo a casi todo el equipo del área.
El Gobierno nacional desmanteló el programa de cuidados paliativos del Instituto Nacional del Cáncer, afectando a cientos de pacientes que dependían de la provisión de morfina y metadona para tratar el dolor severo. La médica Mariana Pechenik, referente del área, confirmó la decisión y advirtió que la medida representa “un descuido profundo a nuestros derechos humanos”.
El recorte incluyó la suspensión de la compra de opioides y el despido de seis de los ocho integrantes del equipo. “Se ha desmantelado un programa clave para la formación de profesionales, la asistencia a pacientes y el apoyo a las provincias más vulnerables”, denunció Pechenik.
La Federación de Profesionales de la Salud (Fesprosa) también alertó sobre el impacto del ajuste en oncología. Desde el cierre de la Dirección de Asistencia Directa por Situaciones Especiales (Dadse), decenas de pacientes quedaron sin acceso a medicamentos esenciales. “Las demoras en la provisión de medicación oncológica ya provocaron al menos 60 muertes”, señalaron en un comunicado.
El programa, que garantizaba el acceso a tratamientos para personas en estados avanzados de cáncer, quedó reducido a su mínima expresión, dejando en el abandono a pacientes que dependen de estos fármacos para sobrellevar la enfermedad.