Organizaciones LGBTI, el Frente de Izquierda y referentes políticos convocan a movilizar este sábado desde el Congreso a Plaza de Mayo contra el racismo, la misoginia y la reforma laboral impulsada por el oficialismo, en un contexto de creciente ajuste y persecución social.
La movilización antifascista y antirracista convocada para este sábado 7 de febrero promete ganar las calles en todo el país como una respuesta política y social frente al gobierno de Javier Milei. En la Ciudad de Buenos Aires, la marcha partirá a las 15 horas desde el Congreso de la Nación y se dirigirá hacia Plaza de Mayo, con la participación de organizaciones LGBTI, asambleas barriales, espacios de derechos humanos y fuerzas políticas del Frente de Izquierda, en rechazo al avance del ajuste, el racismo institucional y la ofensiva contra los derechos laborales.
La diputada nacional Romina Del Plá y la legisladora porteña Vanina Biasi encabezarán la convocatoria junto a la Agrupación LGBTI+ 1969 y el Partido Obrero, en una jornada que busca articular las luchas de las diversidades, las comunidades migrantes, el movimiento obrero y los sectores populares golpeados por las políticas del Ejecutivo. Desde la organización señalaron que la marcha se inscribe en un proceso de asambleas y organización que se viene desarrollando desde enero, como respuesta al endurecimiento del discurso oficial y a la profundización de medidas regresivas.
Del Plá advirtió que para las diversidades y las comunidades migrantes “es imperioso salir a las calles” frente a un gobierno que adoptó como ideología oficial la misoginia, el desprecio a la diversidad y el racismo. La diputada denunció el aumento de los trans travesticidios, muchos de ellos con involucramiento directo de fuerzas policiales, y el crecimiento de la persecución y el odio contra los migrantes, a quienes el oficialismo utiliza como chivos expiatorios de la crisis social. En ese marco, subrayó que la xenofobia del gobierno no se dirige contra los grandes grupos económicos que concentran tierras y recursos, sino contra trabajadores precarizados y empobrecidos, en una estrategia de división de la clase trabajadora para avanzar con una reforma laboral que liquida derechos históricos.
Por su parte, Vanina Biasi sostuvo que la comunidad LGBTI, los trabajadores, los jubilados, los migrantes y los luchadores populares están siendo atacados de manera simultánea, lo que vuelve imprescindible la unidad en las calles. La legisladora criticó la pasividad de la CGT y las CTA, a las que acusó de priorizar negociaciones estériles con gobernadores que terminarán avalando la reforma laboral, mientras el activismo social se organiza en los barrios y los lugares de trabajo. En ese sentido, remarcó la necesidad de un plan de lucha sostenido y de un paro general como única herramienta capaz de frenar lo que definió como una arremetida antiobrera y una degradación extrema de las condiciones de vida de los sectores más vulnerables.
Desde la Agrupación LGBTI+ 1969, Benja señaló que el ajuste del gobierno impacta sobre las diversidades en todos los planos: la precarización laboral, la falta de acceso a un empleo digno, el hostigamiento y la discriminación, y el vaciamiento de la educación y la salud pública, que deja sin recursos tratamientos esenciales. En ese contexto, reafirmó que la movilización del 7 de febrero será también una lucha contra la reforma laboral, por la aplicación efectiva del cupo laboral trans, la plena vigencia de la ley de identidad de género, y contra los crímenes de odio y la violencia policial.
La marcha del 7F aparece así como una instancia de confluencia de múltiples reclamos que atraviesan a la sociedad argentina en un escenario de ajuste, recesión y retroceso de derechos. Con la mirada puesta también en la jornada del 11 de febrero, cuando el Congreso trate la reforma laboral, las organizaciones convocantes apuestan a que la movilización antifascista y antirracista se transforme en una demostración masiva de rechazo a un modelo de país basado en la exclusión, la represión y la precarización del trabajo.