Un informe del Observatorio Social, Económico y Productivo advierte sobre el fuerte deterioro industrial y social en Santa Fe, atravesada por el ajuste, la apertura de importaciones y la pérdida sostenida del empleo.
El segundo semestre de 2025 cerró con un cuadro crítico para la provincia de Santa Fe. Así lo expone el Informe N°4 del Observatorio Social, Económico y Productivo (OSEP), que describe un escenario de profundo deterioro económico, social y laboral como consecuencia directa de las políticas de ajuste impulsadas a nivel nacional y replicadas en el plano provincial.
El relevamiento, elaborado a partir de datos oficiales y de centros de estudios especializados, señala una fuerte concentración de la crisis en el sector metalúrgico, uno de los motores históricos de la economía santafesina. La combinación de recesión prolongada, apertura indiscriminada de importaciones y derrumbe del consumo interno acelera suspensiones, despidos y cierres de plantas, ubicando a la provincia entre las más afectadas del país en pérdida de empleo industrial.
El informe advierte que la caída productiva ya no responde a fenómenos coyunturales sino a un proceso estructural de desarticulación del entramado industrial. La pérdida de capacidad instalada, la sustitución de producción nacional por bienes importados y la ausencia de políticas de desarrollo configuran un escenario de retroceso sostenido.
En paralelo, el impacto social se profundiza. El endeudamiento de los hogares dejó de ser una herramienta transitoria para transformarse en una necesidad permanente destinada a cubrir gastos básicos como alimentos, alquileres y servicios. Esta dinámica incrementa la vulnerabilidad social y reduce de manera drástica el margen de subsistencia de amplios sectores de la población.
El OSEP sostiene que la crisis productiva tiene consecuencias que exceden lo económico. Cuando se destruye la producción, se rompe el territorio; cuando falta trabajo, se desmoraliza a la población; cuando las decisiones se toman desde afuera, se pierde soberanía. En ese encadenamiento, advierte el informe, se consolida un Estado cada vez más fragmentado.
El documento concluye que sin un modelo orientado al desarrollo productivo, la protección del empleo y la recuperación del mercado interno, la provincia continuará transitando un proceso de deterioro social que impacta de lleno en la cohesión territorial y en la capacidad del Estado para garantizar derechos básicos.