El gobierno bonaerense reactivó una obra estratégica para el desarrollo productivo y cuestionó la paralización de la inversión en infraestructura por parte de la Nación.
El ministro de Infraestructura y Servicios Públicos de la provincia de Buenos Aires, Gabriel Katopodis, anunció la licitación del último tramo del Plan Maestro del Río Salado, una obra hidráulica de alcance estructural para el territorio bonaerense, clave tanto para la prevención de inundaciones como para el fortalecimiento de la producción agropecuaria. El anuncio fue realizado en declaraciones radiales, donde el funcionario brindó detalles técnicos y políticos del proyecto, al tiempo que volvió a reivindicar el rol de la obra pública como una herramienta central para el desarrollo económico, la generación de empleo y la creación de oportunidades en el interior de la provincia.
En ese marco, Katopodis cuestionó con dureza la política de ajuste impulsada por el gobierno nacional y sostuvo que los problemas históricos de la Argentina no se resuelven eliminando la inversión en infraestructura. Según afirmó, un país que deja de invertir en caminos, rutas, obras hidráulicas y en el sector productivo no solo deteriora su presente, sino que hipoteca su futuro, al perder capacidad de crecimiento, integración territorial y desarrollo sostenible. Para el ministro, la paralización de la obra pública no es una decisión técnica, sino una definición política con consecuencias directas sobre la economía real.
Al referirse específicamente al Plan Maestro del Río Salado, Katopodis lo definió como una de las obras más importantes del país por su impacto productivo, ambiental y social. En ese sentido, destacó que el avance del proyecto fue posible gracias a un trabajo sostenido de diálogo y articulación con los distintos sectores agropecuarios y con los municipios involucrados, sin distinción de signos políticos. Según explicó, la construcción de consensos fue una condición indispensable para sostener una obra de largo plazo, que atraviesa distintas gestiones y responde a una necesidad estructural de la provincia.
El ministro también subrayó el acompañamiento de entidades representativas del sector agropecuario, como la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa, la Confederación Intercooperativa Agropecuaria, la Asociación de Cooperativas Argentinas y la Federación Agraria Argentina. En ese punto, valoró especialmente las reuniones preparatorias realizadas durante los primeros días de enero, que permitieron consolidar acuerdos y empujar una agenda común orientada al desarrollo productivo, más allá de diferencias sectoriales o partidarias.
En relación con el rol del Estado nacional, Katopodis señaló que la Provincia continúa a la espera de que el gobierno central reactive el anteúltimo tramo del Plan Maestro del Río Salado, cuya finalización consideró indispensable para garantizar la eficacia integral del sistema hidráulico. Según advirtió, la falta de continuidad en esa etapa compromete el funcionamiento global de la obra y limita los beneficios previstos, ya que se trata de un proyecto que requiere coherencia y coordinación entre todas sus fases.
Finalmente, el ministro sostuvo que este tipo de políticas solo pueden llevarse adelante sin discusiones partidarias estériles y con acuerdos amplios, orientados al bienestar y al desarrollo de la provincia de Buenos Aires y del país en su conjunto. En ese sentido, insistió en que la obra pública debe ser entendida como una política de Estado y no como una variable de ajuste, especialmente en un contexto de profundas necesidades sociales, productivas y territoriales.