Referentes políticos y económicos analizaron la ofensiva de Estados Unidos contra Caracas, la captura de Nicolás Maduro y el nuevo escenario regional atravesado por el avance del imperialismo y la desinformación.
El viernes 9 de enero, en el espacio Palermo K, se realizó una charla de análisis político centrada en la ofensiva militar de Estados Unidos contra Venezuela y sus implicancias regionales, en un contexto marcado por el retroceso de los proyectos soberanos en América Latina. A seis días del bombardeo sobre Caracas y de la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro y de su esposa, el encuentro buscó generar un espacio de reflexión colectiva que permitiera abordar el hecho más allá de las operaciones mediáticas y de las lecturas simplificadas dominantes.
La actividad fue moderada por Guido Levy, integrante de Palermo K, y contó con la participación de Jorge Elbaum y Ricardo Aronskind, quienes coincidieron en señalar que uno de los principales desafíos del presente es la necesidad de separar la información de las estrategias de desinformación desplegadas desde los centros de poder. En un escenario atravesado por la guerra comunicacional, el control del relato aparece como una herramienta clave para legitimar intervenciones militares, sanciones económicas y procesos de injerencia sobre los países que desafían la hegemonía estadounidense.
Durante el intercambio, la ofensiva sobre Venezuela fue analizada como parte de una dinámica regional más amplia, caracterizada por un retroceso político, ideológico, económico, cultural y social que tiende a naturalizar la pérdida de soberanía. En ese marco, se establecieron vínculos entre la política exterior de Estados Unidos bajo el liderazgo de Donald Trump y el alineamiento de gobiernos como el de Javier Milei en la Argentina, que asumen sin matices una agenda subordinada a los intereses de Washington.
Lejos de presentarse como un episodio aislado, la captura de Maduro y el bombardeo sobre Caracas fueron abordados como un punto de inflexión que reactualiza debates históricos sobre el derecho de los pueblos a decidir su propio destino. La situación venezolana volvió a ocupar un lugar central como caso testigo de las tensiones estructurales entre soberanía e intervención imperial, y como ejemplo del uso recurrente de la fuerza y la presión internacional como mecanismos de disciplinamiento político en América Latina.
Los organizadores subrayaron que, frente a un clima político dominado por la resignación y el silenciamiento de las voces críticas, la construcción de espacios colectivos de reflexión sigue siendo una tarea indispensable. En tiempos que muchos describen como aciagos, donde el retroceso parece eternizarse, el encuentro en Palermo K buscó sostener una práctica política basada en el intercambio crítico, la memoria histórica y la producción de pensamiento propio, como forma de resistencia frente a la desinformación y la fragmentación social.
El cierre de la jornada estuvo marcado por un pronunciamiento de solidaridad con el pueblo venezolano y con quienes sostienen el proceso político iniciado por la Revolución Bolivariana, así como por un homenaje a los soldados cubanos y venezolanos asesinados por Estados Unidos y a las víctimas civiles de una política exterior signada por la violencia y la impunidad. Sin declamaciones ni consignas, la charla dejó planteada una discusión de fondo que atraviesa al presente regional: la soberanía sigue siendo un terreno de disputa central en América Latina.